Home / Arte / Historia del arteGeorgia O’Keeffe: La pionera del arte que ayudó a reinventar la pintura de flores

Georgia O’Keeffe: La pionera del arte que ayudó a reinventar la pintura de flores

Más sobre la vida de O’Keeffe

 

Los años 20

A finales de 1916, O’Keeffe envió una selección de sus dibujos abstractos a una amistad en Nueva York, quien se los mostró a Stieglitz. Se hicieron amigos y eventualmente empezaron una relación amorosa—de hecho, Stieglitz fue quien organizó la primera exposición individual de O’Keefe en su galería, Gallery 291. En 1918 dejó de enseñar (esta vez en Texas) y se mudó a Nueva York. Stieglitz le había prometido un año entero para dedicarse a pintar libremente.

En los años siguientes, O’Keeffe comenzó a ganar popularidad gracias a sus pinturas de los rascacielos en la ciudad de Nueva York—indudablemente inspirada por su estadía en Manhattan—y de flores abstractas pintadas durante los veranos que pasó con Stieglitz en el lago George, Nueva York.

Para finales de la década de 1920, O’Keefe ya había tenido suficiente de la homogeneidad de los paisajes. “En el lago George todo es muy verde”, escribió en una carta a un amigo. “¡Veo a mi alrededor y me pregunto qué podría pintar aquí!”

 

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Descubriendo Nuevo México

O’Keefe realizó el primero de muchos de los viajes al norte de Nuevo México durante el verano de 1929. Pasó la temporada allí y se sintió como si hubiera encontrado su “hogar espiritual”. En otra carta, la artista expresó de lo cómoda que se sentía ahí. “Sabes, nunca me siento en casa en el este. Aquí me siento como yo misma y me gusta”.

 

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Durante los siguientes 20 años, O’Keeffe vivió a ratos en Nuevo México, mudándose de manera permanente en 1949 (tres años después de la muerte de Stieglitz). La artista pintó el paisaje, al igual que objetos claramente relacionados con el oeste como cráneos de animales. Aunque elementos como estos eran reconocibles, cada uno de ellos contaba con la famosa abstracción de O’Keeffe.

Además de vivir en Nuevo México, O’Keeffe viajó internacionalmente durante los años 50 y creó pinturas basadas en los lugares que visitó, como el Monte Fuji en Japón. En la década de 1970 empezó a sufrir de degeneración macular y terminó su última pintura sin ayuda en 1972. Después, siguió creando obras con la ayuda de varios asistentes. “Puedo ver lo que quiero pintar”, dijo a los 90 años. “Lo que te hace querer crear sigue estando ahí.”

O’Keeffe murió el 6 de marzo de 1986 a la edad de 98 años.

 

La influencia y controversias de la fotografía en el trabajo de O’Keefe

Dada su relación con Stieglitz, la fotografía moderna desempeñó un papel fundamental en la obra de O’Keeffe. Las fotos de Paul Strand, por ejemplo, la inspiraron a trabajar con composiciones cortadas. Esto resultó en imágenes detalladas (en cuanto a color y textura) pero abstractas. En sus pintura, por ejemplo, la artista representaría solo una parte de una flor, mostrándonos de cerca solo algunos de sus elementos. Aunque reconocibles, sus formas serpenteantes toman forma de representaciones estilizadas de una planta.

 

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Los acercamientos de O’Keeffe y su enfoque en la abstracción a través del color fueron polémicos, y causaron discrepancias entre la percepción personal de la artista y lo que veían los críticos en sus pinturas. Durante los veranos que pasaron ella y Stieglitz en el lago George, el fotógrafo creó una serie de más de 300 fotografías de O’Keeffe. En su retrospectiva de 1921, Stieglitz expuso 45 retratos de su esposa—incluyendo varios desnudos. Estas imágenes, sumadas a lo que su marido decía y escribía sobre sus pinturas, transmitían la idea de que O’Keeffe era una “criatura sensual y sexual”.

Alfred Stieglitz Neck

Alfred Stieglitz. Georgia O’Keeffe – Cuello. 1921. (Foto: Wikimedia Commons)

Dos años más tarde, en una muestra de más de 100 de sus pinturas, los críticos retomaron lo que habían escuchado años antes. Vieron las pinturas de O’Keeffe como expresiones de su sexualidad—algo que ella no tenía la intención de evocar en absoluto. O’Keeffe quedó “sorprendida y desanimada ” por las críticas, y eso cambió el enfoque de su trabajo. La artista abandonó esa pesada abstracción y decidió centrarse en representar formas reconocibles que no estaban abiertas a la interpretación. Desafortunadamente, incluso sus pinturas de flores posteriores—influenciadas de nuevo por la fotografía—siguieron siendo interpretadas como una expresión de la sexualidad de O’Keeffe.

 

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Explora el legado de O’Keeffe en el Museo Georgia O’Keeffe

 

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Ubicado en Santa Fe, Nuevo México, el Museo Georgia O’Keeffe es la mejor manera de experimentar su trabajo y conocer su proceso creativo y el paisaje que la inspiró. Contiene más de 3,000 de sus obras, y la institución también es responsable de la preservación de sus dos casas y estudios en el norte de Nuevo México.

 

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