A finales de la década de 1970, jugar videojuegos se convirtió en una actividad infantil entrañable y omnipresente. Hoy, muchos adultos siguen siendo gamers, y dividen su tiempo entre nuevos lanzamientos y sus favoritos de cuando eran pequeños. Un nuevo estudio sugiere que haber jugado videojuegos durante la infancia no solo hace que un adulto sea mejor para esta actividad, sino que también provee ventajas cognitivas que duran para toda la vida. En particular, las técnicas de resolución de problemas que son clave para tener éxito en los videojuegos pueden ayudar a mejorar las habilidades de visualización en 3D, el pensamiento rápido y la memoria.
Este estudio sobre videojuegos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) apareció recientemente en la prestigiosa revista Frontiers in Human Neuroscience. Los investigadores seleccionaron a un grupo de 27 adultos menores de 40 años, incluyendo algunos que habían tenido videojuegos en la infancia y otros que no tenían experiencia alguna. Los participantes fueron evaluados en sus habilidades cognitivas básicas. Después, cada participante entrenó jugando Super Mario 64 por 10 días. Algunos sujetos del estudio también fueron tratados con estimulación magnética transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés)—un tratamiento magnético no invasivo destinado a producir mejoras en el funcionamiento cognitivo—durante este periodo. Después de 10 días, todos los participantes fueron evaluados de nuevo. Dos semanas después, estas pruebas fueron repetidas por última vez.
Los investigadores esperaban encontrar aumentos duraderos en la función cognitiva entre los participantes que recibieron TMS. En cambio, descubrieron que el procedimiento no tuvo un impacto cuantificable. No obstante, haber tenido experiencia con videojuegos en la infancia apuntó a un mayor éxito en la evaluación cognitiva inicial. Después del entrenamiento con videojuegos, aquellos sin experiencia previa mostraron aumentos significativos, poniéndose al día con sus compañeros en la segunda evaluación. Los investigadores concluyeron que aquellos que jugaron videojuegos de niños mantuvieron mayores habilidades de procesamiento visual y funciones de memoria, incluso si no habían jugado en años.
Aunque el grupo de muestra es pequeño, el estudio nos deja ver algunos de los beneficios cognitivos de los videojuegos. Hay videojuegos de muchos tipos y temas, por lo que se necesita más evidencia para sugerir efectos netos positivos o negativos a largo plazo. Sea cual sea el caso, aquellos que recuerdan con cariño a su Nintendo o PlayStation—o siguen siendo fans—estarán felices de saber que los beneficios de este pasatiempo perduran hasta hoy.
Un nuevo estudio sugiere que jugar videojuegos en la infancia se traduce en beneficios cognitivos duraderos, incluso entre quienes no han jugado en años.
Los participantes del estudio realizaron pruebas cognitivas antes y después de 10 días de jugar Super Mario 64 de forma intensiva. Aquellos con experiencia en la infancia obtuvieron mejores resultados en la prueba inicial; sin embargo, después de jugar, esta diferencia se mitigó.
Si bien el estudio no es una evidencia definitiva, esta y otras investigaciones sugieren que la memoria, el razonamiento espacial y la atención pueden mejorarse jugando videojuegos.
h/t: [IFL Science]
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