Conoce la historia de la Casa Batlló, una de las grandes obras maestras de Gaudí

Fachada de la Casa Batlló

Foto: Fotos de stock de Alan Tan Photography/Shutterstock

En el número 43 del Paseo de Gracia de Barcelona hay una casa de de aspecto verdaderamente peculiar. Con enormes ventanales curvos, balcones esqueléticos y un enorme “dragón” vigilante en el techo, la Casa Batlló es una de las obras arquitectónicas más representativas del gran Antoni Gaudí.

El edificio data de 1877, y fue construido por Emilio Sala Cortés, quien en algún momento fue maestro de Gaudí. En 1903, la casa fue adquirida por Josep Batlló y Casanovas, un hombre de negocios de la industria textil. La remodelación de Gaudí, inspirada en las formas orgánicas de la naturaleza, la convertiría en uno de los edificios más famosos de la ciudad. De hecho, la Casa Batlló pasó a formar parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2005 gracias a su valor histórico y arquitectónico, representando una de las máximas expresiones del modernismo catalán.

 

La historia de la Casa Batlló

A principios del siglo XIX, el distrito del Ensanche en Barcelona empezó a ponerse de moda entre la burguesía catalana. Muchas familias ricas decidieron establecer sus residencias en la zona, recurriendo a los arquitectos modernistas más renombrados de la época para realizar las obras.

Algunas de las construcciones y remodelaciones más espectaculares se concentraron en una sola manzana entre el número 35 y 43 del Paseo de Gracia. Entre 1900 y 1915, cuatro arquitectos catalanes—Josep Puig i Cadafalch, Marceliano Coquillat, Lluís Domènech i Montaner y Enric Sagnier—remodelarían los edificios anteriores a la casa de Josep Batlló. Los cinco edificios de la cuadra pasarían a ser conocidos como la “Manzana de la Discordia“, tanto por su aspecto inusual como por la competitividad de los arquitectos que los diseñaron.

Manzana de la discordia en Barcelona

Manzana de la Discordia en 1910. (Foto: Wikimedia Commons [dominio público])

Josep Batlló contrató a Gaudí para remodelar su residencia en 1904. El empresario dio total libertad creativa a Gaudí, llegando a proponerle que derribara el edificio. Sin embargo, el arquitecto optó por mantener la estructura original y remodelarla, cambiando completamente su fachada y transformando su interior en una verdadera obra de arte modernista.

La familia Batlló vendió la casa en los años 50, y pasó por diferentes manos hasta llegar a la familia Bernat, actual dueña del edificio. La casa ha estado abierta al público desde 1995 y hoy recibe a un millón de visitantes al año, convirtiéndola en uno de los sitios turísticos más visitados de Barcelona.

 

La fachada

Fachada de la Casa Batlló de Antoni Gaudí

Foto: Fotos de stock de Chantal de Bruijne/Shutterstock

Desde el exterior, la Casa Batlló evoca la naturaleza, con formas fluidas y elementos que podrían haber sido sacados de un paisaje submarino. La superficie ondulada de la fachada está hecha de arenisca recubierta con cerámica, vidrio y piedra, cubriendo a la casa de un cúmulo de colores.

La primera planta—donde residía la familia Batlló—cuenta con una enorme tribuna con vista al Paseo de Gracia, así como un ventanal ovalado de grandes dimensiones. Las barandillas de los balcones superiores lucen como máscaras que se asoman al exterior, mientras que los pilares de la fachada se asemejan a huesos con elementos florales característicos del estilo modernista.

Techo de la Casa Batlló de Gaudí

Foto: Fotos de stock de Isa Fernandez Fernandez/Shutterstock

Uno de los elementos más característicos de la fachada es su techo. Hecho de escamas de cerámica parecidas a las de un dragón y coronada por una cruz de cuatro brazos, una interpretación popular de su diseño es que hace referencia a la leyenda de Sant Jordi, patrono de Cataluña. Según la leyenda, Sant Jordi luchó contra un dragón para salvar a su pueblo, matando al animal con su espada. Así, la cruz en el techo representa la espada en el lomo del dragón, mientras que los elementos esqueléticos que se encuentran en el resto de la fachada conmemoran a sus víctimas.

 

El interior

Gaudí trabajó con los mejores herreros, carpinteros, vidrieros y ceramistas de la época para dar vida a un diseño dominado por formas naturales. La casa está llena de detalles, desde manijas y pasamanos ergonómicos hasta vidrieras de colores en los marcos de las puertas.

Interior de la Casa Batlló

Puerta del comedor al patio trasero. (Foto: Leonardo Bertoldi)

En la primera planta de la casa encontramos la residencia de la familia Batlló. Como punto focal del edificio, esta planta está llena de elementos modernistas que ofrecen una mirada a la vida de la burguesía a principios del siglo XX. Algunos elementos destacados son la chimenea en forma de hongo en la oficina del señor Batlló, el techo ondulante que recuerda a las olas del mar, y los ventanales de la sala principal y del comedor. Esta última habitación da acceso a un patio trasero caracterizado por sus pisos de azulejos.

Interior de la Casa Batlló en Barcelona

Foto: Fotos de stock de imagIN.gr photography/Shutterstock

El patio de luces, una de las piezas focales del edificio, fue diseñado con la ventilación e iluminación en mente. Durante la remodelación, Gaudí quería asegurarse de que todas las habitaciones tuvieran acceso a luz natural. Con eso en mente, el arquitecto revistió el patio de azulejos azules de diferentes tonalidades: los de la parte superior son más oscuros que los de la parte inferior, asegurando así una mejor distribución de la luz. De la misma manera, las ventanas en los pisos superiores son más pequeñas y se hacen más grandes a medida que se desciende para facilitar la entrada de luz.

Desván de la Casa Batlló

El desván de la Casa Batlló. (Foto: Wikimedia Commons [dominio público])

La hermosa azotea remata el edificio, y en ella se encuentra uno de los espacios más peculiares de la casa: el desván. Diseñado con estética y practicidad en mente, este espacio con arcos contenía los trasteros y lavaderos para los vecinos. Además, desde el techo podemos ver a detalle las chimeneas del edificio—27 en total—que se encuentran ricamente decoradas con vidrios de colores. Así, una vez más, Gaudí unió la belleza y la funcionalidad en un edificio único en su tipo.

 

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. A lo largo de su carrera ha trabajado para varias instituciones culturales y ferias de arte en México. Además de escribir, Sofía es una apasionada de la cocina y dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.
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