1-2-3-4-5 Cosas que no sabías sobre ‘Plaza Sésamo’

 

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Ningún programa infantil se puede comparar con Plaza Sésamo. Por más de 50 años, esta famosa serie de televisión ha enseñado a los niños pequeños que aprender puede ser divertido, dando origen a un modelo educativo entretenido que ha cautivado los corazones y las mentes de varias generaciones.

¿Qué hace que Plaza Sésamo tenga tanto éxito? Si alguna vez has visto el programa, te darás cuenta de que atrae a los pequeños con una mezcla de escenas, secuencias animadas y, por supuesto, un colorido elenco de “muppets”. Sin embargo, tal vez no sepas todo lo que ocurrió detrás de escenas, desde sus inicios científicos hasta las historias de origen de sus amados personajes.

¿Quieres saber más acerca de la historia de Plaza Sésamo? Con estos datos curiosos, conocerás a fondo el programa en un 1-2-3.

Aquí tienes cinco datos curiosos sobre Plaza Sésamo que te permitirán ir detrás de escenas de este famoso programa de televisión.

 

Empezó como un “proyecto de investigación experimental”.

 

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En 1966, Joan Ganz Cooney puso los cimientos de un proyecto personal muy especial. Como productora de televisión pública con experiencia en educación, Cooney trató de responder a una pregunta particularmente pertinente: ¿puede la televisión enseñarnos algo?

En ese entonces, la televisión para niños rara vez era considerada como una plataforma educativa. En su lugar, los programas para niños—dirigidos a audiencias tan jóvenes como los preescolares—normalmente buscaban anunciar un producto o a entretener por entretener. Presentados en formatos cortos que apelaban al poco tiempo de concentración de los niños, estos programas eran populares entre los televidentes más jóvenes. Con este formato en mente, en 1967, Cooney y el filántropo Lloyd Morrisett—vicepresidente de la Fundación Carnegie, un fondo nacional destinado a apoyar iniciativas educativas—empezó a planear un nuevo tipo de programa infantil que combinaba una identidad visual y contenido apto para niños con un elemento educativo.

Durante los dos años siguientes, Cooney viajó por toda Norteamérica para realizar entrevistas con expertos en educación, desarrollo infantil y televisión. La productora compiló su extensa investigación para dar origen a “Los usos potenciales de la televisión en la educación preescolar”. Este informe de 55 páginas, a su vez, presentaba sus planes para lo que más tarde se convertiría en Plaza Sésamo.

 

Una compañía sin fines de lucro es responsable de su producción.

 

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Plaza Sésamo hizo su gran debut el 10 de noviembre de 1969. Escritos con la poca atención de los niños en mente—un hallazgo clave de la investigación preliminar de Cooney—sus primeros episodios se caracterizan por el “fuerte estilo visual, la acción rápida, el humor y la música” por los que el programa llegaría a ser conocido eventualmente. Esta fórmula tuvo tanto éxito que, al final de la primera temporada, Cooney y Morrissett habían desarrollado el Children's Television Workshop (Taller de Televisión Infantil, o CTW por sus siglas en inglés), una compañía de producción sin fines de lucro que combinaba el conocimiento de investigadores y educadores con el equipo de televisión de la emisora.

Para Cooney, el Children's Television Workshop (ahora conocido como Sesame Workshop, o Taller Sésamo) es uno de los grandes responsables del éxito de Plaza Sésamo. “Sin la investigación”, dijo en 2001, “no habría Plaza Sésamo“.

 

Casi tuvo un nombre diferente.

Incluso con tanta investigación, Plaza Sésamo estuvo a punto de no existir—o bueno, más o menos. Antes de que Cooney y su equipo se decidieran por Plaza Sésamo, experimentaron con diferentes títulos. Aunque jugaron con nombres como The Video Classroom (“El aula de video”) y Fun Street (“Callejón de la diversión”), encontraron un potencial especial en 1-2-3 Avenue B (“1-2-3 Avenida B”) , un nombre que encajaba con la escenografía inspirada en la ciudad de Nueva York.

Sin embargo, el nombre 1-2-3 Avenue B presentaba un problema para el equipo de producción: era una dirección real en Nueva York. Temiendo que un nombre así solo llamaría la atención de los habitantes de la Gran Manzana, lo descartaron y, en un momento de desesperación, eligieron otro nombre: Plaza Sésamo.

“Ya sabes, como ‘ábrete, sésamo' “, explica Kermit (también conocida como la rana René o la rana Gustavo) en un promocional del programa. “Da la idea de un lugar donde suceden cosas maravillosas”.

 

Algunos de sus Muppets más famosos han evolucionado con el tiempo.

 

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Aunque su intención era parecerse a “un barrio urbano del centro de la ciudad con una tienda de la esquina, una estación de metro y escaleras de piedra rojiza”, Plaza Sésamo tiene un elemento muy poco realista: sus residentes. La comunidad de Plaza Sésamo está formada por una imaginativa mezcla de gente y Muppets, los coloridos monstruos creados por Jim Henson.

En la década de 1960, Jim Henson, un innovador titiritero, había encontrado el éxito comercial con sus Muppets, que aparecían en anuncios y programas de televisión. Interesada en incorporar estos imaginativos personajes a su nuevo espectáculo, Cooney consiguió firmar una colaboración con Henson en 1969. Henson accedió a trabajar a tiempo completo en el programa, proporcionando Muppets—e incluso actuando como marionetista de varios de ellos.

Hoy en día, muchas de las criaturas de Plaza Sésamo son conocidas en todo el mundo, desde Big Bird y Elmo hasta Beto y Enrique. Mientras que muchos de estos personajes han cambiado poco a lo largo del tiempo, algunos han evolucionado de manera inesperadas. Oscar el Gruñón, el monstruo verde que vive en el basurero del barrio, por ejemplo, solía ser naranja; el Monstruo Comegalletas, que apareció por primera vez en un anuncio de bocadillos, empezó comiendo galletas de queso; y el Sr. Snuffleupagus, un mamut lanudo de voz suave, fue ascendido de amigo imaginario de Big Bird a residente de tiempo completo.

 

Se transmite en 150 países y en 70 idiomas.

Desde 1969, Plaza Sésamo ha sido continuamente bien recibido por niños, padres, educadores y críticos por igual. Hoy en día, llega a niños de 150 países y se transmite en 70 idiomas, lo que la convierte en uno de los programas infantiles más vistos del mundo. También ha ganado 189 premios Emmy y 11 premios Grammy, incluyendo uno por una de sus canciones más famosas: la del patito de Enrique, que rompió récords en la televisión infantil. Y, más recientemente, en 2019, los creadores del programa fueron premiados por los Kennedy Center Honors, un prestigioso reconocimiento por logros en las artes.

Sin embargo, entre los logros más importantes de este programa están las barreras que ha roto en sus 51 años de existencia. Desde la presentación de personajes que viven con autismo y con padres que luchan contra la adicción a las drogas hasta el lanzamiento de iniciativas de la vida real que ayudan a las familias que más lo necesitan, Plaza Sésamo sigue asegurando a los niños que “todo está bien”.

 

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es colaboradora y redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. Ha trabajado para varias instituciones culturales en México, incluyendo la feria de arte Zona Maco. Cuando no está escribiendo, Sofía dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.

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