7 Cosas que no sabías sobre Miguel de Cervantes, la máxima figura de la literatura española

Retrato de Miguel de Cervantes

Retrato de Miguel de Cervantes atribuido a Juan de Jáuregui, c. 1600. (Foto: The Bridgeman Art Library vía Wikimedia Commons [dominio público])

Pocos autores han sido tan influyentes en la literatura española como Miguel de Cervantes. Su obra más famosa, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, representó un hito en la novela moderna y se convertiría en una de las más importantes de la historia—de hecho, se cree que es el libro de ficción más vendido a nivel mundial, con aproximadamente 500 millones de copias vendidas desde su publicación en 1605.

Miguel de Cervantes Saavedra nació en 1547 en Alcalá de Henares, en la Comunidad de Madrid. A lo largo de su vida tuvo diversas profesiones, desde soldado en su juventud hasta recaudador de impuestos, dramaturgo y escritor en años posteriores. Aunque sus contribuciones a la literatura española son invaluables, la vida de Cervantes fue igualmente extraordinaria. Sigue leyendo para conocer más acerca de uno de los más grandes autores de la literatura universal.

 

Aquí te presentamos 7 cosas que tal vez no sabías sobre Miguel de Cervantes.

No sabemos cómo era físicamente.

Existen numerosos retratos de Miguel de Cervantes, incluyendo el que tal vez sea el más popular: el de Juan de Jáuregui, que cuelga en las paredes de la Real Academia de la Lengua. Sin embargo, ninguno de ellos fue hecho en vida, y hasta el momento no se ha encontrado un solo retrato que los académicos puedan señalar como auténtico.

Entonces ¿cómo fue que se realizaron los retratos que sí existen? Todos ellos se basan en la propia descripción que Cervantes da de sí mismo en el prólogo de Novelas ejemplares, escrito en 1613:

“Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Este digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso,… Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra”.

 

Inventó su apellido.

Aunque hoy lo conocemos como Miguel de Cervantes Saavedra, no existe ningún registro de que “Saavedra” haya sido un apellido familiar. En los primeros documentos con su firma que se conservan, su nombre aparece como “Miguel de Cervantes”, y no fue hasta 1585 que empezó a utilizar el nombre con el que le conocemos hoy. Una teoría desarrollada por la investigadora puertorriqueña Luce López-Baralt sugiere que el apellido se originó durante su tiempo en Argel. En el dialecto argelino, shaibedraa’ significa “mano tullida”, por lo que es posible que se tratara de un apodo que recibió mientras estaba cautivo.

 

No era manco como tal.

La batalla de Lepanto

H. Letter, “La batalla de Lepanto, 7 de octubre de 1571”, finales del siglo XVI. (Foto: Museo Nacional Marítimo vía Wikimedia Commons [dominio público])

En 1569, Cervantes se trasladó a Italia, donde permanecería por seis años. Durante este tiempo se unió a compañía del capitán Diego de Urbina como soldado, luchando en las guerras italianas en el Mediterráneo. En 1571, Cervantes participó en la batalla de Lepanto, un conflicto naval en el que se enfrentaron las fuerzas otomanas contra la llamada Liga Santa. Esta coalición católica estaba compuesta por el Imperio español, los Estados Pontificios, la República de Génova, la República de Venecia y el Ducado de Savoya. La armada católica resultaría vencedora, dejando en pie solo 30 galeras otomanas.

Cervantes estaba muy orgulloso de haber sido parte de la batalla; tanto así, que en un momento la describió como “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”. Durante el conflicto fue herido en el pecho y en la mano izquierda, razón por la cual a menudo es conocido como el apodo del “manco de Lepanto“. Dicho esto, en realidad no se quedó sin mano: más bien, un trozo de plomo le dañó un nervio, por lo que perdió el uso de ella.

 

Fue esclavo en Argel.

Durante su regreso a España desde Nápoles en 1675, el barco en el que viajaban Cervantes y su hermano, Rodrigo, fue capturado y fueron hechos prisioneros. Sus captores los trasladaron a Argel, donde fueron entregados al arraéz de galeras Dali Mamí. Al momento de su captura, Cervantes llevaba consigo una carta de recomendación de Juan de Austria—por ello, sus captores asumieron que se trataba de una persona importante por la que podrían pedir una gran recompensa. Así, pidieron 500 escudos de oro a cambio de su libertad.

Cervantes pasaría cinco años en Argel, periodo durante el cual intentó escapar en cuatro ocasiones. Su tiempo en cautiverio tendría un gran impacto en su obra, y haría referencia a esta época en sus escritos futuros. Cervantes finalmente fue liberado el 19 de septiembre de 1580, después de que se pagara su rescate.

 

Trabajó como cobrador de impuestos.

A su regreso a España, Cervantes se dio a la tarea de rehacer su vida y pagar las deudas que había adquirido por el pago de su rescate. Entre 1581 y 1587 viajó entre España y Portugal en busca de trabajo, periodo durante el cual escribió La Galatea—su primera novela—y contraería matrimonio con Catalina de Salazar y Palacios. En 1588 se estableció en la ciudad de Sevilla, donde se dedicaría a visitar diferentes pueblos de la región para recaudar impuestos en nombre de los barcos reales.

Debido a su naturaleza impopular, el nuevo trabajo de Cervantes le trajo muchos problemas. Pronto se enemistó con el Arzobispado de Sevilla, quien ordenó que fuera excomulgado tras embargar bienes de la Iglesia. En 1597 fue encarcelado en la Cárcel Real de Sevilla; esta vez, por haberse supuestamente robado dinero público. Solo estuvo algunos meses preso, pero durante este tiempo desarrollaría la idea de su obra más famosa: el Quijote.

 

Escribió el Quijote en dos partes.

Don Quijote luchando contra los molinos de viento

Don Quijote luchando contra los molinos de viento. (Foto: Diego de Obregón vía Wikimedia Commons [dominio público])

Cervantes se instaló en la ciudad de Valladolid en 1604, y un año después publicó el libro que lo volvería famoso: El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. El libro cuenta la historia de Alonso Quijano, un hidalgo pobre que enloquece tras leer libros de caballería, y narra sus aventuras creyéndose caballero junto a su fiel acompañante, Sancho Panza. Con un claro tono satírico, el libro es una crítica al tono de las novelas caballerescas que fueron muy populares en los siglos XVI y XVII.

La novela se volvió todo un éxito por su tono burlesco y por romper con los cánones literarios de la época. La popularidad de la novela fue tal que en 1614 se publicó una novela apócrifa titulada Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, escrita por el (tal vez ficticio) autor Alonso Fernández de Avellaneda. En el prólogo de la novela se ofende gravemente a Cervantes, a quien el autor llama envidioso por sus críticas al famoso dramaturgo Lope de Vega. Decidido a evitar que sus personajes fueran utilizados de nuevo sin su permiso, Cervantes publica la segunda parte real, titulada Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, en 1615.  Esta vez, el caballero muere al final del libro, asegurando que la historia no pueda continuarse.

 

Murió 10 días antes que William Shakespeare.

Existe la creencia de que tanto Miguel de Cervantes como William Shakespeare murieron el 23 de abril de 1616, razón por la cual se celebra el Día Internacional del Libro en esa fecha. Sin embargo, este dato no es del todo cierto. Cervantes en realidad murió un día antes—el 22 de abril—pero la fecha que aparece en los registros oficiales es la de su entierro, que ocurrió un día después.

En cuanto a Shakespeare, el consenso general es que murió el 23 de abril de 1616. Sin embargo, se debe tomar en consideración que Gran Bretaña aún estaba regida por el calendario juliano, con una diferencia de 10 días con el calendario gregoriano que ya se utilizaba en España (y que seguimos usando hoy). Así, el 23 de abril en Inglaterra en realidad hubiera sido el 3 de mayo de nuestro calendario.

 

Artículos relacionados:

La invención de la imprenta: el evento que cambió la historia de la humanidad

La brillante historia del libro, desde los rollos egipcios hasta los libros electrónicos

La Plaza de España, un monumental símbolo de la unión de naciones en Sevilla

Sofía Vargas

Sofía Vargas es colaboradora y redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. Ha trabajado para varias instituciones culturales en México, incluyendo la feria de arte Zona Maco. Cuando no está escribiendo, Sofía dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.

¿Quieres convertirte en benefactor de My Modern Met en Español?

Tu contribución puede ayudarnos en nuestra misión de promover las artes.

CONTENIDO PATROCINADO