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15 Datos surrealistas sobre Salvador Dalí

Datos curiosos de Salvador Dali

Salvador Dalí con su ocelote en el St Regis, 1965. (Foto: Roger Higgins / Library of Congress)

Con una trayectoria de más de seis décadas, Salvador Dalí es sin duda uno de las figuras más influyentes del arte moderno. A su muerte en 1989, Dalí había construido un asombroso legado que no sólo incluye sus famosísimas pinturas surrealistas, sino también esculturas, películas, fotografías y mucho más.

Excéntrico desde su infancia, Dalí amaba romper barreras tanto en su vida personal como en la profesional; también era una persona sumamente ambiciosa, y un maestro de la autopromoción. Echemos un vistazo a algunos datos curiosos de la vida de Dalí; algunos sin duda te sorprenderán.

Retrato de Salvador Dali

Salvador Dalí, 1934. (Foto: Carl Van Vechten / Library of Congress)

Aquí tienes 14 datos curiosos de Salvador Dalí, el excéntrico maestro surrealista, que quizás no conozcas.

 

1. Creía que era la reencarnación de su hermano difunto.

Dalí no era el único Salvador de su familia. Además de su padre, su hermano mayor compartía su nombre. El hermano de Dalí murió tan solo 9 meses antes de su nacimiento. Cuando Dalí tenía 5 años, sus padres lo llevaron a la tumba de su hermano y le dijeron que era su reencarnación. Dalí mismo lo creía, llamando a su hermano difunto “una primera versión de mí mismo, pero según una concepción demasiado absoluta”. Su hermano mayor aparecería mucho en su trabajo posterior, como en El retrato de mi hermano muerto de 1963.

 

2. Fue expulsado de la escuela de artes (dos veces).

Demostrando que siempre fue rebelde, Dalí fue expulsado de la escuela de artes, no una, sino dos veces. El talento artístico del joven Dalí fue incentivado desde muy joven, especialmente por su madre, quien falleció cuando él tenía 16 años. Mientras estudiaba en la Academia de Bellas Artes de Madrid, Dalí era conocido por su comportamiento y vestimenta excéntrica, que se parecía a la de un dandy británico del siglo XIX. Por desgracia, Dalí nunca se graduó. Su primera expulsión fue en 1923, por su papel en una protesta estudiantil. Después de regresar a la escuela, se enfrentó a una segunda expulsión justo antes de sus exámenes finales en 1926.

En su autobiografía de 1942, La vida secreta de Salvador Dalí, el artista escribió que fue expulsado por no presentarse a sus exámenes orales. “Soy infinitamente más inteligente que estos tres profesores, y por eso me niego a ser examinado por ellos. Conozco este tema demasiado bien.” Pero la expulsión no lo detuvo: ese mismo año viajó a París por primera vez y conoció a su ídolo, Pablo Picasso.

 

Retrato de Dali y Man Ray

Salvador Dalí y Man Ray en París, 1934. (Foto: Carl Van Vechten / Library of Congress)

 

3. No usaba drogas.

Si bien las pinturas surrealistas y el comportamiento excéntrico de Dalí parecen decir lo contrario, el artista no usaba ningún tipo de sustancias para alterar su percepción de la realidad. De hecho, el artista afirmó alguna vez: “Yo no tomo drogas. Yo soy una droga”. Para estimular su creatividad, a principios de la década de 1930 desarrolló algo llamado el método paranoico-crítico. Esto le permitía acceder a su subconsciente y fue una importante contribución al movimiento surrealista. Una de las formas en que se mantenía en un estado onírico consistía en mirar fijamente a un objeto en particular hasta que se transformara en otra forma, desencadenando una especie de alucinación.

 

4. Los surrealistas no estaban contentos con él.

Aunque Dalí es considerado una figura clave en el movimiento surrealista, el grupo no estaba contento de tenerlo al principio de su carrera. Muchos en el grupo eran comunistas y no estaban satisfechos con las afinidades fascistas de Dalí. El artista tenía una fascinación por Hitler que los surrealistas encontraban inquietante. Una vez dijo: “A menudo soñé con Hitler como otros hombres soñaban con mujeres” e incluso llegó a incluir a Hitler en su obra. Esto incluye Metamorfosis de la cara de Hitler en un paisaje iluminado por la luna con acompañamiento de 1958, donde el retrato del líder nazi está oculto en el paisaje.

Más de veinte años antes, en 1934, André Breton convocó una reunión para intentar expulsar a Dalí del grupo surrealista, escribiendo: “Al haber sido declarado culpable en varias ocasiones de acciones contrarrevolucionarias que implicaban la glorificación del fascismo hitleriano, los abajo firmantes proponen que sea excluido del surrealismo como elemento fascista y combatido de todas las formas posibles”. Por supuesto, Dalí continuó con sus propias creencias, incluso apoyando al dictador español Francisco Franco, con quien se reunió varias veces.

 

Dalí y Gala recibiendo un elefante

Dalí y Gala recibiendo un elefante, un regalo de las aerolíneas Air Bus, 1967. (Foto: Ajuntament de Girona)

 

5. Tuvo un matrimonio poco convencional.

Elena Ivanovna Diakonova, conocida como Gala, era diez años mayor que Dalí y estaba casada con el poeta surrealista Paul Éluard cuando se conocieron por primera vez en 1929. Una relación amorosa se desarrolló rápidamente, y eventualmente llevó al divorcio de Gala y Éluard—aunque siguieron siendo cercanos. La pareja se casó en una ceremonia civil en 1934, a pesar del descontento de la familia de Dalí por casarse con una divorciada rusa mayor que él. Gala tuvo un papel fundamental en la carrera del artista, convirtiéndose en su manager y musa.

En los años cincuenta, era bien sabido que Gala tenía relaciones extramatrimoniales, aunque se dice que Dalí lo fomentaba. En 1969, cuando Dalí le compró un castillo catalán en Púbol, se especificó que sólo podía visitarla allí si se ella le invitaba por escrito. A lo largo de sus vidas, no hay duda de que compartieron un amor intenso y cerebral. Dalí escribió: “Puliría a Gala para hacerla brillar, para hacerla lo más feliz posible, cuidándola más que a mí mismo, porque sin ella, todo terminaría”.

 

6. Engañó a Yoko Ono.

Siempre bromista, Dalí es considerado por algunos como casi un estafador. Su amiga íntima y musa Amanda Lear recuerda cómo una vez engañó a Yoko Ono, vendiéndole una brizna de hierba por 10.000 dólares. Al parecer, Ono le había pedido a Dalí que le vendiera un mechón de pelo de su famoso bigote. No estaba dispuesto a rechazar el cheque, así que se puso creativo.

“Dalí pensó que Yoko Ono era una bruja y podría usarlo en un hechizo. No quería enviarle un artículo personal, mucho menos uno de sus cabellos”, explicó Lear. “Así que me envió al jardín a buscar una brizna de hierba seca, y se la envió en una bonita caja de presentación. La idiota pagó 10,000 dólares por ella. Le divertía estafar a la gente”.

 

7. Diseñó el logo de Chupa Chups

Dalí no tenía ningún problema con hacer trabajos comerciales. Diseñó anuncios para Gap e incluso apareció en un comercial de los chocolates Lanvin en 1968. De hecho, André Breton, el padre del surrealismo, le dió el apodo de “Avida Dollars” o “sediento por dinero”. Sin embargo, una de sus contribuciones más significativas al diseño gráfico fue el logo de Chupa Chups. Dalí diseñó el logo de la marca española de caramelos en 1969 y se sigue usando hasta el día de hoy.

 

¿Quieres saber más de Salvador Dalí? Sigue leyendo en la siguiente página.

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