Un viaje por la vida de Van Gogh a través de sus 5 autorretratos más importantes

Autorretrato de Van Gogh

“Autorretrato, París, otoño de 1886″( Foto: Wikimedia Commons dominio público)

Aunque no lo creas, la carrera artística de Vincent van Gogh duró solo una década. Aún así, el pintor neerlandés fue verdaderamente prolífico, y completó al menos 39 autorretratos durante su vida. Además de darnos una idea de la apariencia del artista, estas piezas trazan la trayectoria de su vida, desde su decisión de dedicarse a la pintura hasta su trágica batalla contra sus problemas de salud mental.

Aquí exploraremos 5 de los autorretratos más significativos de Van Gogh. Aunque algunos son más famosos que otros, cada uno ilustra un capítulo de la vida del artista, ayudándonos a entender una de las narrativas más importantes de la historia del arte.

Estos autorretratos de Van Gogh marcan algunos de los eventos más importantes de la vida del artista:

 

Inicios en el arte

Primer autorretrato de Van Gogh

“Autorretrato como pintor” 1886 (Foto: Wikimedia Commons dominio público)

Vincent van Gogh nació el 30 de marzo de 1853 en Zundert, Países Bajos. Aunque tuvo una juventud bastante artística (solía dibujar de niño y a los 16 ya trabajaba para Goupil & Cie, un grupo internacional de marchantes de arte), empezó a pintar en serio hasta los 28 años de edad. Con el pintor realista Anton Mauve como su mentor, Van Gogh empezó a producir “pinturas campesinas”, un género caracterizado por paletas de colores oscuras y temáticas poco idealizadas.

Este primer enfoque estético es evidente en Autorretrato como pintor, un retrato que muestra a Van Gogh sosteniendo una paleta de pintor y de pie ante un caballete. Terminada cuando tenía 33 años y vivía en Amberes, esta obra no sólo es uno de los primeros autorretratos de Van Gogh, sino que también es la primera vez que se pintó a sí mismo como artista, marcando un importante rito de paso en la carrera del pintor.

 

Cambio de escena y estilo

Autorretrato de Van Gogh

“Autorretrato con sombrero de paja”, 1887 (Foto: Wikimedia Commons dominio público)

Van Gogh continuó pintando en el estilo de Autorretrato como pintor hasta que se dio cuenta de que sus “pinturas de campesinos” simplemente no se vendían. Incluso con la ayuda de su hermano, Theo, un estimado comerciante de arte, fue incapaz de encontrar compradores. Para atraer al público, decidió seguir los pasos de otros artistas exitosos y mudarse a París. Durante su estancia en la capital francesa, desarrolló una paleta de colores más ligera y experimentó con pinceladas más sueltas, como se evidencia en Autorretrato con sombrero de paja.

Desafortunadamente, los lienzos más modernos de Van Gogh tampoco atrajeron a los clientes. Ante la respuesta poco entusiasta de sus compradores, decidió que París no era el lugar para él. “Me parece casi imposible poder trabajar en París, a menos que tengas un refugio en el que recuperar tu paz mental y tu compostura”, escribió a Theo un año después de pintar Autorretrato con Sombrero de Paja. “Sin eso, acabarías sintiéndote totalmente adormecido.”

 

Una amistad decisiva

Autorretrato de Van Gogh

“Autorretrato (dedicado a Paul Gauguin)”, 1888 (Foto: Wikimedia Commons dominio público)

Van Gogh decidió trasladarse a Arlés, una comuna del sur de Francia. Aquí, el pintor buscaba establecer un “estudio del sur” compartido donde él y otros artistas pudieran vivir y trabajar. Para hacer realidad este sueño, alquiló varias habitaciones en un bloque de apartamentos que llamó la “Casa Amarilla”, e invitó a Paul Gauguin, su primer recluta, a unirse a él.

Gauguin se mudó a la Casa Amarilla en el otoño de 1888. Antes de su traslado, él y Van Gogh intercambiaron autorretratos: Gauguin regaló a Van Gogh Autorretrato dedicado a Vincent van Gogh, una pieza inspirada en Los Miserables de Victor Hugo; a cambio, Van Gogh le envió Autorretrato (dedicado a Paul Gauguin), un cuadro con una historia de fondo verdaderamente peculiar.

“Mi retrato, que envío a Gauguin a cambio, tiene valor, estoy seguro de ello”, escribió Van Gogh a Theo en octubre de 1888. “He escrito a Gauguin en respuesta a su carta diciéndole que si se me permite destacar mi propia personalidad en un retrato, lo he hecho tratando de transmitir no sólo a mí mismo en mi retrato, sino a un impresionista en general; lo he concebido como el retrato de un bonzo, un simple adorador del eterno Buda”.

 

Deterioro psicológico

Van Gogh autorretrato

“Autorretrato con la oreja vendada”, 1889 (Foto: Wikimedia Commons dominio público)

Poco después de este intercambio de pinturas, Gauguin se trasladó a la Casa Amarilla. Sin embargo, el par inmediatamente comenzó a tener problemas, lo que llevó a Gauguin a mudarse después de sólo dos meses. Cuando Gauguin le dio la noticia a su compañero de casa, Van Gogh—cuya salud mental se estaba deteriorando—estaba tan afligido que se cortó parte de su propia oreja. A la mañana siguiente, fue ingresado en un hospital de Arlés, donde curaron su herida autoinfligida.

Al regresar a la Casa Amarilla unos días después, pintó Autorretrato con la oreja vendada. Considerada una de las obras más famosas de Van Gogh, esta pintura se caracteriza por sus pinceladas gruesas y enérgicas, ilustra su interés por el arte japonés y, por supuesto, retrata la herida cubierta del artista.

Aunque Van Gogh parecía estar relativamente estable después del incidente (“esta sobreexcitación fue sólo pasajera”, aseguró su médico, Félix Rey, a Theo en una carta antes de dar de alta a Van Gogh), el artista reconoció que su estado seguía empeorando. En la primavera de 1889, se internó voluntariamente en un centro de salud mental en Saint-Rémy-de-Provence, una comuna cercana.

Psicosis trágica

Autorretratos importantes de Van Gogh

“Autorretrato”, 1889 (Foto: Nasjonalmuseet CC-BY-NC)

Van Gogh continuó pintando mientras estuvo internado. Después de convertir una habitación extra del hospital en un estudio, completó 150 pinturas, incluyendo La noche estrellada, Jarrón con lirios, y su trágico Autorretrato.

Van Gogh completó está pintura, que recientemente fue autentificada, mientras se encontraba en un estado de psicosis en 1889. Descrito por el artista como “un intento de cuando estaba enfermo”, este autorretrato ilustra un punto importante de la vida de Van Gogh: un sentido de autoaceptación. “Probablemente pintó este retrato para reconciliarse con lo que vio en el espejo: una persona que no deseaba ser, pero que sí era”, dice Louis van Tilborgh, el investigador principal del Museo Van Gogh. “Esto es parte de lo que hace que la pintura sea tan fascinante e incluso terapéutica. Es la única obra conocida de Van Gogh pintada mientras sufría de un episodio de psicosis”.

Menos de un año después de pintar este autorretrato, Van Gogh fue dado de alta del hospital. Se mudó a Auvers-sur-Oise, un suburbio de París, donde se disparó a sí mismo en un trigal. Dos días después, el 29 de julio de 1890, murió a causa de sus heridas. Tenía sólo 37 años.

 

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es colaboradora y redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. Ha trabajado para varias instituciones culturales en México, incluyendo la feria de arte Zona Maco. Cuando no está escribiendo, Sofía dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.

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