La historia de una escultura de 15,000 años de antigüedad que apareció una cueva francesa

 

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El arte ha existido desde el inicio de los tiempos; se han encontrado pinturas rupestres prehistóricas en grutas y acantilados de todo el mundo. Sin embargo, encontrar una escultura prehistórica en perfectas condiciones es algo raro para los arqueólogos, aunque no imposible. Y cuando son descubiertas, ofrecen un vistazo fascinante de cómo era la vida de las culturas antiguas. En el sur de Francia, un sistema de tres grandes cuevas adyacentes al río Volp albergan algunos de los mejores ejemplos de arte paleolítico en Europa. Entre las maravillas de las cuevas se encuentra una pequeña y compleja escultura de dos bisontes esculpidos en arcilla. Esta obra data de aproximadamente 13,000 años a.C. y ofrece una pista misteriosa para los estudiosos interesados ​​en el periodo inferior de la cultura magdaleniense.

El río Volp atraviesa las laderas de la cordillera de los Pirineos que separa Francia y España. Cerca de la comuna de Montesquieu-Avantès al sur de Francia, el río fluye bajo las rocas por algunos kilómetros. En realidad, el río se esconde en cuevas, las cuales fueron exploradas por primera vez en 1912 por Henri Bégouën y sus tres hijos adolescentes. El sistema de cavernas técnicamente consiste en tres cuevas separadas, de las cuales dos están conectadas. Llamadas Trois-Frères (tres hermanos), Enlène y Tuc d'Audoubert, las tres cuevas tienen tres niveles. El río fluye por el nivel inferior, mientras que los otros albergan espacios de diferentes tamaños. Los jóvenes descubrieron que las paredes de la cueva Tuc d'Audoubert estaban llenas de arte paleolítico. Bajo la dirección de un amigo de la familia y arqueólogo, Émile Cartailhac, se inició una investigación para ver qué otros tesoros se escondían en las otras cuevas.

Una exploración cuidadosa de las cuevas arrojó cientos de obras de los pueblos magdalenienses de la Edad de Piedra. Se sabía que estos antiguos humanos cazaban renos, caballos y otros animales grandes durante la etapa final de la Edad del Hielo. Sus antiguas viviendas y sitios rituales se han encontrado en Francia y España e incluyen arte rupestre, huesos grabados y otros artefactos. Los hallazgos en las tres cuevas se sumaron al gran portafolio de arte prehistórico que se le atribuye a esta cultura. En la cueva Enlène, se descubrieron fragmentos de hueso y marfil tallados con retratos de animales. El artesano decidió capturar una cabeza de caballo en el hueso hioides de un caballo; un rebeco (una criatura nativa de la región con similitudes con las cabra y los antílopes) también fue tallada en el hueso de la mandíbula de un bisonte.

La cueva de Enlène contenía relativamente pocos ejemplos de arte rupestre; sin embargo, las otras dos cuevas están llenas de pinturas y grabados. En la cueva Tuc d'Audoubert, símbolos abstractos (claviformes) con forma de letra “P” se repetían con frecuencia, particularmente en una habitación que llegó a conocerse como la Galería de los Claviformes. A lo largo de la cueva, aparecen 103 animales representados en las paredes y pisos.Estos incluyen caballos, renos y grandes felinos. Sin embargo, el bisonte parece haber sido el más venerado de estos animales; esta especie abarca el 40% de los retratos animales. demás, los investigadores han documentado 250 signos abstractos y otras figuras misteriosas al regresar a la cueva en las décadas posteriores al descubrimiento original.

Algunas de las misteriosas figuras que aparecen en las paredes han llamado la atención de los científicos, aunque su significado sigue siendo un enigma. Conocido como “el hechicero”, una pintura de un animal híbrido con cuernos que camina erguido es uno de los ejemplos más famosos del arte dentro de este sistema de cavernas. Encontrado en la cueva de Trois-Frères, el diseño fue registrado inicialmente por Henri Breuil, quien trazó lo que parece ser una figura mística hombre-animal. Por lo tanto, la pintura recibió el nombre del “hechicero”, ya que Breuil creía que el diseño indicaba una figura mágica o mago. Abundan las teorías sobre la identidad y la importancia de esta figura. Considerando los grandes animales que aparecen en otras partes de las paredes, quizás la figura fue un símbolo de la suerte para una caza exitosa, o quizás sea algún mítico rey de las bestias. Por su forma inusual y posición prominente, los estudiosos están seguros de que “el hechicero” debe ser una parte importante de la cultura magdaleniense y estar relacionado con el uso de las cuevas.

Quizás el descubrimiento más emocionante de las cavernas es una pequeña escultura de arcilla en la habitación más profunda de la cueva de Tuc d'Audoubert, ahora conocida como la Sala de los Bisontes. Sostenida por una roca en el suelo de la caverna hay una pequeña estatua de arcilla de dos bisontes esculpidos en relieve. La obra mide solo 45 centímetros de alto, pero es notable por el detalle con el que representa a un bisonte macho y una hembra que parecen estar cerca de aparearse. Su apariencia realista se obtuvo utilizando una destreza manual y herramientas especiales. La arcilla utilizada claramente proviene de una pared de una caverna contigua. A pesar de los casi 15,000 años que han pasado desde su creación, la escultura todavía se encuentra en buenas condiciones. Esto se debe en parte a la política de acceso restringido, casi desde el día de su descubrimiento, que solo permite a los investigadores ingresar a las cuevas.

Si bien la belleza de esta escultura prehistórica es innegable, su significado e importancia para los habitantes originales de las cuevas es todo un misterio. Los expertos sospechan que la estatua de bisonte tenía un propósito ritual como gran parte del arte rupestre. Ciertamente, los bisontes eran una fuente importante de alimento y sus huesos son la base de otros artefactos en las cuevas. Se encontraron muchas representaciones de estas bestias en todas las cuevas, incluyendo una versión tallada en el piso cerca de la estatua de arcilla. Parece que estas criaturas ocuparon un lugar importante en la cultura magdaleniense.

El mundo de los magdalenienses que habitaban las tres cuevas a lo largo del río Volp permanece parcialmente oculto por los miles de años que se extienden entre sus vidas y los investigadores modernos. La ciencia moderna puede analizar la genética de estos antiguos humanos y los arqueólogos pueden documentar el arte rupestre que dejaron atrás. Sin embargo, las vidas que corresponden a las huellas—adultos y niños—que aún yacen ligeramente impresas en arcilla alrededor del suelo de la cueva siguen siendo objeto de fascinación, investigación y especulación.

A principios del siglo XX, se descubrieron cientos de obras de arte paleolítico en tres cuevas que cruza el río Volp en Francia. Las pinturas y esculturas fueron creadas por la cultura magdaleniense.

Cueva of Tuc d'Audoubert, Cueva de Tres Freres en francia

Henri Breuil, Émile Cartailhac y Henri Bégouën con sus hijos frente a la entrada de la cueva Tuc d'Audoubert en julio de 1912. (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

Entre estas obras de arte hay una pequeña y detallada estatua de dos bisontes, un ejemplo sorprendente y poco común de escultura de la Edad de Piedra.

arte prehistorico

Una pintura rupestre dentro de la cueva de Trois-Frères, originalmente llamado “el hechicero”. El dibujo está basado en los bocetos originales de Henri Breuil.. (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

Gran parte del significado detrás de estas obras sigue siendo un misterio, pero es una ventana a la vida de los humanos que existieron hace 15,000 años.

herramientas de Magdaleniana

Herramientas magdalenienses que datan de entre 17,000 y 9,000 a. C. Encontradas en Abri de la Madeleine, Dordogne, Francia. (Foto: World Imaging vía Wikimedia Commons [CC BY-SA 3.0])

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Regina Sienra

Regina Sienra es colaboradora y redactora en español para My Modern Met. Periodista y traductora originaria de la Ciudad de México. Es egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó la licenciatura en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo. Su pasión por escribir sobre las artes visuales, la música, el cine, la literatura y el teatro ha dado vida a una carrera de casi 10 años en diversos medios culturales de México, Estados Unidos y Canadá.
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