En las aceras modernas, es bastante común encontrar iniciales grabadas y huellas de manos dejadas por niños en el cemento recién vertido. Sin embargo, parece ser que los niños han estado dejando su marca desde hace cientos de miles de años. Un grupo de arqueólogos ha encontrado un sorprendente equivalente antiguo en una losa de mármol travertino cerca de Quesang (Tíbet). Al publicar sus hallazgos en la revista Science Bulletin, el equipo anunció el descubrimiento de lo que podría ser el arte rupestre más antiguo del mundo: una serie de huellas de manos y pies aparentemente producidas deliberadamente por dos niños pequeños hace unos 200,000 años.
El hallazgo consiste en 10 huellas prehistóricas: cinco de pies y cinco de manos. Por el tamaño de las huellas, el equipo estima que pertenecen a dos niños de 7 y 12 años respectivamente. Las huellas fueron dejadas por algunos miembros del género Homo. Sin embargo, los niños podrían haber sido neandertales, Homo sapiens (humanos modernos) o denisovanos (un pariente primitivo de los humanos encontrado en Asia en esa época). Sea cual sea su especie exacta, parece que los niños se tomaron el tiempo de presionar sus manos en el limo blando que acabó fosilizándose.
¿Podrá ser que estas impresiones sean el primer ejemplo de arte rupestre descubierto hasta ahora? Tal vez. Las impresiones datan de hace entre 169,000 y 226,000 años, a mediados del Pleistoceno. Esto las hace tres o cuatro veces más antiguas que las pinturas rupestres más antiguas conocidas. Sin embargo, ¿son intencionalmente estéticas? El coautor del estudio, Thomas Urban, cree que la clara definición de las huellas y su cuidadosa disposición indican intencionalidad. Dijo: “Está claro que no están colocadas accidentalmente”.
Mientras que a algunos como Urban ven ingenio infantil en las huellas, otros son más escépticos sobre su categorización como arte. “No creo que haya criterios científicos que lo demuestren; es una cuestión de fe y de querer ver las cosas de una manera u otra”, dijo Eduardo Mayoral, un paleontólogo que no participó en el estudio. Sin embargo, las huellas son una prueba importante de los primeros indicios conocidos de homínidos en la meseta tibetana. Las huellas son también un testimonio de algo aparentemente eterno: el deseo humano de presionar y preservar la propia huella de la mano en materiales blandos.
Los investigadores han descubierto varias huellas de manos y pies prehistóricas dejadas por antiguos niños en el Tíbet.
Las huellas parecen ser intencionadas; y si es así, podría tratarse de la pieza de arte rupestre más antigua del mundo.
h/t: [Colossal, Smithsonian Magazine]
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