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Conoce la fascinante historia del ‘Esclavo moribundo’ y el ‘Esclavo rebelde’ de Miguel Ángel

Michelangelo's "Slaves"

Foto: Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

Durante el Renacimiento, Miguel Ángel se hizo famoso por ser un gran maestro de la escultura humanista. La extraordinaria habilidad del artista florentino para representar la forma humana de manera realista es evidente en toda su obra, desde el famoso David hasta La piedad. Aunque sin duda son dos de sus obras más famosas, estas piezas están lejos de ser las únicas dos obras maestras de mármol de Miguel Ángel—tal como lo demuestran sus Esclavos.

Creadas a principios del siglo XVI, este par de esculturas originalmente fueron comisionadas por un papa. Aunque al final no fueron terminadas y no se incluyeron en el diseño final, el Esclavo rebelde y el Esclavo moribundo ahora forman parte de la colección del famoso Museo del Louvre, donde sirven como símbolo de la “búsqueda de la verdad absoluta en el arte” de Miguel Ángel.

 

Un encargo monumental

Design for the Tomb of Pope Julius II

Miguel Ángel, “Diseño para la tumba del papa Julio II della Rovere”, 1505-1506 (Foto: Museo Metropolitano de Arte [dominio público])

Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni nació en el año 1475. A la llegada del siglo XVI ya se había convertido en un artista aclamado, haciéndose de fama gracias a varios encargos religiosos: en 1497, el cardenal Jean de Bilhères-Lagraulas comisionó la creación de una enorme Piedad para su tumba; en 1501, la catedral de Santa Maria del Fiore mandó a hacer el David como decoración de exterior; y en 1505, el papa Julio II le pidió que esculpiera 40 figuras de tamaño real para un opulento mausoleo.

Según fuentes escritas y los bocetos supervivientes, esta tumba independiente se elevaría a casi 10 metros de altura. En el interior, albergaría una capilla, mientras que en su exterior de tres niveles se encontrarían esculturas de tamaño real de santos, ángeles, profetas y esclavos. Según el biógrafo de Miguel Ángel, Giorgio Vasari, estos diseños sin precedentes darían lugar a un monumento que “en belleza y orgullo, riqueza de ornamentación y abundancia de estatuas superaba a todas las antiguas tumbas imperiales”.

Julius II Painting

Horace Vernet, “Julio II ordenando a Bramante, Miguel Ángel y Rafael construir el Vaticano y San Pedro”, 1827 (Foto: Wikimedia Commons [dominio público])

Si bien Miguel Ángel aceptó alegremente la oferta, el proyecto tuvo varias complicaciones—específicamente, que su construcción entraba en conflicto con la de la basílica de San Pedro, otro proyecto ambicioso. Los planes para la tumba fueron pospuestos aún más cuando, en 1508, el papa le pidió a un ya impaciente Miguel Ángel que pintara el techo de la Capilla Sixtina—el artista aceptó y completó el proyecto para aplacar al papa y poder seguir trabajando en la tumba.

Aunque Miguel Ángel completó el techo en 1512, Julio II siguió preocupado con los planes para la basílica. Al momento de su muerte un año después, Miguel Ángel sólo había comenzado a tallar tres esculturas—un Moisés sentado y los dos esclavos—por lo que los herederos de su Santidad repensaron los grandes planes originales.

A Miguel Ángel le fue presentado un segundo contrato detallando una versión más pequeña y menos ostentosa de la tumba. Mientras que anticipaban que se hiciera en siete años, la finalización de la tumba—cuyo diseño fue nuevamente alterado drásticamente en 1516, 1532 y 1542 y que ahora existe en la Basílica de San Pedro en Vincoli, Roma—llevaría cuarenta años. “Y así he descubierto,” escribió Miguel Ángel en 1542, “que he perdido toda mi juventud ligado a esta tumba.”

Para empeorar las cosas, los cambiantes plantes terminaron por omitir algunas de las esculturas de Miguel Ángel que estaban por completarse—incluyendo los Esclavos.

 

Los Esclavos de Miguel Ángel

Michelangelo's "Slaves"

(Foto a la izquierda: Wikimedia Commons [CC BY-SA 3.0]; Foto a la derecha: Wikimedia Commons [CC BY-SA 3.0])

Miguel Ángel esculpió este par de figuras entre 1513 y 1516. Inicialmente tituladas Prisioneros, ahora son conocidas como el Esclavo rebelde y el Esclavo moribundo debido a sus respectivos rasgos reveladores.

En términos de su lenguaje corporal, las dos figuras tienen poco en común. El Esclavo rebelde es una “figura más tosca cuyo cuerpo entero parece estar en medio en una lucha violenta”, mientras que el Esclavo moribundo representa un hombre “magníficamente joven y guapo, y aparentemente en un profundo (y quizás eterno) sueño”. Sin embargo, ambos exhiben los marcadores de la habilidad característica de Miguel Ángel: un enfoque realista hacia la forma humana.

Esto es evidente en los rostros y gestos expresivos de las figuras, en los rasgos anatómicos detallados y en las posturas asimétricas. Conocida como contrapposto o “contraposición”, esta postura le da a las figuras de Miguel Ángel un aspecto realista, mientras que también evoca el enfoque renacentista sobre el equilibrio, la armonía y la forma ideal.

 

Un legado sin terminar

Studies for Michelangelo's "Slaves"

Miguel Ángel, “Estudios para el techo de la Capilla Sixtina y para la tumba del papa Julio II” (Foto: Wikimedia Commons [dominio público])

Cuando los Esclavos fueron descartados del diseño de la tumba, Miguel Ángel los donó a Roberto Strozzi, de origen florentino. “Fue un gesto extravagante”, explica Maria Ruvoldt en Michelangelo’s Slaves and the Gift of Liberty, “y sin embargo los Esclavos fueron rápidamente donados de nuevo, enviados por Strozzi al rey de Francia en 1550.”

¿Por qué Strozzi movió las esculturas a Francia? Después de causar controversia al oponerse al gobierno de Cosme I de Médici, gran duque de Toscana, Strozzi fue exiliado a Lyon—y así, también los Esclavos. En un principio, el par fue colocado en nichos en el patio del castillo de Ecouen, un palacio cerca de París. Luego, encontraron un hogar en el palacio del cardenal Richelieu en Poitou. En 1749, el duque de Richelieu los llevó a París y, después de que una noble tratara de venderlos ilícitamente en 1793, se convirtieron en propiedad francesa y entraron en la colección del Louvre en 1794.

Michelangelo's "Slaves" in the Louvre

Foto: Fotos de stock de Heracles Kritikos/Shutterstock

Hoy en día, los Esclavos son uno de los muchos tesoros escultóricos del museo, una colección que incluye gemas como la Venus de Milo y la Victoria alada de Samotracia. Al ser los únicos mármoles de Miguel Ángel en el Louvre, son posiblemente sus más famosos Esclavos. Sin embargo, no son los únicos. En los años 1520 y 1530, Miguel Ángel esculpió cuatro Esclavos más, que ahora se encuentran en la Galleria dell'Accademia de Florencia. Al igual que el Esclavo rebelde y el Esclavo moribundo, estas figuras fueron omitidas del diseño final, y quedaron incompletas—un destino que, adecuadamente, los deja cautivos dentro de la piedra.

“Vi un ángel en el mármol”, dijo Miguel Ángel alguna vez, “y esculpí hasta dejarlo en libertad”.

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es colaboradora y redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. Ha trabajado para varias instituciones culturales en México, incluyendo la feria de arte Zona Maco. Cuando no está escribiendo, Sofía dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.

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