5 Pinturas de Salvador Dalí que capturan el subconsciente de este genio surrealista

Salvador Dalí

Salvador Dalí, 1965 (Foto vía Wikimedia Commons, dominio público)

El artista surrealista español Salvador Dalí es uno de los creadores más prolíficos del siglo XX. Produjo más de 1,500 cuadros a lo largo de su larga carrera, que abarcó desde 1910 hasta su muerte en 1989. Aunque el excéntrico artista exploró otros medios, como la escultura, el grabado, la moda, la escritura e incluso el cine, las pinturas de Dalí son especialmente emblemáticas. Este pintor desarrolló su propio lenguaje visual para representar su propio mundo interior, sus sueños y alucinaciones.

“El hecho de que yo mismo, en el momento de pintar, no entienda mis propios cuadros, no significa que estos cuadros no tengan ningún significado”, dijo Dalí en una ocasión. “Al contrario, su significado es tan profundo, complejo, coherente e involuntario que escapa al análisis más simple de la intuición lógica”.

Sigue leyendo para conocer cinco de las pinturas más famosas de Dalí.

Cinco pinturas de Salvador Dalí que todo amante del arte debería conocer.

 

La persistencia de la memoria, 1931

The Persistence of Memory - Salvador Dalí 1931La persistencia de la memoria es posiblemente el cuadro más famoso de Dalí y una de las imágenes más icónicas del surrealismo. Fue pintado en 1931 durante el apogeo del movimiento surrealista. Durante esta época, los artistas exploraban su subconsciente y a menudo representaban sus propios sueños. Cuando Dalí pintó La persistencia de la memoria, su práctica artística se guiaba por el extraño “método paranoico-crítico”. Desarrollado por el propio Dalí, la técnica consiste en invocar un estado mental paranoico para facilitar una obra de arte que plasme conceptos deconstruidos de la realidad.

En La persistencia de la memoria, Dalí explora la fluidez del tiempo y el espacio ilustrando relojes derretidos esparcidos por un paisaje catalán. Las hormigas rodean un solo reloj de bolsillo, representando la putrefacción; un concepto que fascinaba a Dalí. Tal vez la parte más desconcertante del cuadro sea una figura que parece un rostro dormido en el suelo. Se cree que es un autorretrato del artista.

 

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar, 1944

Salvador Dali, Dream caused by the flight of a bumblebee around a pomegranate a second before awakeningSueño causado por el vuelo de una abeja es una de las obras más conocidas de Dalí de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial. La pintura muestra a la esposa del artista, Gala, dormida y flotando ligeramente por encima de una roca en Port Lligat, un pueblo situado en una pequeña bahía de la península del Cap de Creus, en la Costa Brava del Mediterráneo. Junto a su cuerpo desnudo hay dos gotas de agua, una granada y una abeja que también parecen flotar en el aire.

El sueño de Gala es provocado por el zumbido de la abeja y se representa en la mitad superior del lienzo en una sucesión de símbolos. Una granada se abre para liberar una gallineta gigante de cuya boca salen dos feroces tigres que saltan juntos hacia Gala. Un rifle parece atravesar el brazo de Gala como una picadura de abeja, mientras que en el centro, un elefante translúcido que lleva un obelisco de hielo en su espalda atraviesa el mar azul sobre unas patas enjutas. El elefante está basado en una estatua del artista italiano Gian Lorenzo Bernini. Para Dalí, es un símbolo de guerra y destrucción. Su presencia transmite un estado de ánimo de terror que a menudo se siente en una pesadilla.

 

La tentación de san Antonio, 1946

Salvador Dali, Die Versuchung des hl. Antonius - The temptation of St. Anthony

En La tentación de san Antonio, Dalí pinta animales altísimos y de patas enjutas que llevan a sus espaldas objetos de tentación. El extraño desfile está encabezado por un caballo, que representa la tentación del poder. El primer elefante lleva la copa de oro de la lujuria y una mujer desnuda, mientras que los demás llevan edificios que representan las comodidades del hogar, más figuras desnudas y altas torres con connotaciones fálicas. Marchan hacia san Antonio Abad, un monje cristiano, durante su peregrinaje por el desierto egipcio. Se le representa intentando resistir y advirtiéndoles con una cruz. Entre las nubes se distingue El Escorial, un palacio real español.

La figura de san Antonio ocupa muy poco espacio en el lienzo; tal vez Dalí quería desviar la atención de él, para mostrar mejor la naturaleza abrumadora de las tentaciones a las que se enfrentaba.

 

Galatea de las esferas, 1952

 

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Galatea de las esferas es un retrato de la esposa y musa de Dalí, Gala. El artista representa su cabeza, cuello y hombros como una serie de esferas tridimensionales. La imagen fracturada fue pintada durante el periodo de “misticismo nuclear” del artista, cuando empezó a difuminar la línea entre la figuración y la abstracción. Desde las primeras explosiones de la bomba atómica de agosto de 1945, Dalí quedó fascinado por la física nuclear. El artista se interesó particularmente por la materia formada por átomos que no se tocaban entre sí. Reprodujo esta idea en su arte pintando objetos individuales suspendidos en formaciones peculiares.

 

Naturaleza muerta viviente, 1956

"Nature Morte Vivante (Still Life-Fast Moving)" - Salvador Dalí

En Naturaleza muerta viviente, Dalí sigue explorando la teoría matemática plasmándola en su estilo de misticismo nuclear. El artista optó por reinterpretar la pintura tradicional de bodegones ilustrando a los objetos en constante movimiento. La comida, la bebida y la vajilla parecen girar en torno a la escena en el aire, como si estuvieran en su propio vórtice.

Para Dalí, la espiral era la forma más perfecta de la naturaleza, y la utilizaba a menudo como símbolo del orden cósmico. El motivo está presente en todo el cuadro, desde la estructura de la coliflor hasta la barra de hierro de la barandilla del balcón. Mientras Dalí trabajaba en esta obra en 1956, los científicos descubrieron que la molécula de ADN tiene una formación en espiral. “Por primera vez en la historia de la ciencia”, dijo Dalí, “la física aporta pruebas de la existencia de Dios”.

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. A lo largo de su carrera ha trabajado para varias instituciones culturales y ferias de arte en México. Además de escribir, Sofía es una apasionada de la cocina y dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.
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