15 Pinturas barrocas que definen el dramatismo de este movimiento

Pinturas barrocas famosas

Tras el auge de los estilos renacentista y manierista, un nuevo movimiento artístico lleno de dramatismo y grandeza ganó prominencia en el siglo XVII. Llamado así por el término portugués para una perla de forma irregular, el periodo barroco se define por su fastuosidad y su deseo de inspirar asombro al público.

Pintores barrocos como Caravaggio y Rembrandt crearon composiciones impactantes al enfatizar el contraste entre luces y sombras. Otros artistas de este movimiento crearon pinturas dinámicas con efectos teatrales basándose en las historias de la Biblia, así como en la mitología antigua. Hemos compilado una lista de obras maestras icónicas que ilustran colectivamente el dramatismo de este periodo y los diferentes enfoques que adoptaron los pintores para conseguirlo.

Sigue hacia abajo para ver nuestra lista de 15 pinturas barrocas famosas.

Haz un recorrido por estas 15 famosas pinturas barrocas que definen el dramatismo de este movimiento artístico.

 

Caravaggio, La vocación de san Mateo, 1599–1600

La vocación de san Mateo de Caravaggio

Caravaggio, “La vocación de san Mateo”, 1599–1600 (Foto: Wikimedia Commons, dominio público)

La vocación de san Mateo, que aún se encuentra en la capilla Contarelli de Roma, sigue siendo uno de los cuadros más famosos de Caravaggio. La reunión informal y natural de las figuras supuso un gran cambio frente al idealismo del manierismo. Vestidos con ropa contemporánea, los personajes parecen sacados de una escena de género más que de una pintura religiosa tradicional.

Pero la verdadera genialidad del cuadro proviene del uso que hace Caravaggio de su característico uso de luces y sombras. Siguiendo la arquitectura real de la capilla y sus ventanas, la luz del sol entra y sigue la mano de Cristo, que señala a Mateo. La luz no solo le da un mayor dramatismo a la pieza, sino que actúa como metáfora de la mano de Dios, que pide a Mateo que se una a él.

 

Annibale Carracci, Domine, quo vadis?, 1602

Domine, quo vadis? de Carracci

Annibale Carracci, “Domine, quo vadis?”, 1602 (Foto: National Gallery vía Wikimedia Commons, dominio público)

Aunque su arte quedó eclipsado por el de Caravaggio, Annibale Carracci fue considerado uno de los principales pintores barrocos del siglo XVII. Su estilo contenía elementos del idealismo de los estilos renacentista y manierista, pero creaba un dramatismo de tipo barroco a través de la composición de figuras. Domine, quo vadis? ejemplifica este enfoque con dos figuras de vivos colores que narran la historia mediante gestos audaces.

 

Annibale Carracci, La lamentación de Cristo, c. 1604

La lamentación de Cristo

Annibale Carracci, “La lamentación de Cristo”, c. 1604 (Foto: National Gallery vía Wikimedia Commons, dominio público)

La lamentación de Cristo es otro ejemplo de las magistrales composiciones pictóricas de Carracci. Aquí representa a la Virgen María, María Magdalena y otras dos mujeres que podrían ser María Cleofás y María Salomé mientras lloran sobre el cuerpo muerto de Cristo. Tres de las figuras están superpuestas, mientras que las otras dos que están agachadas en el lado derecho tienen las manos extendidas en gestos emotivos, comunicando el horror de lo que está sucediendo.

 

Caravaggio, David con la cabeza de Goliat, 1609–1610

David con la cabeza de Goliat de Caravaggio

Caravaggio, “David con la cabeza de Goliat”, 1609–1610 (Foto: Galleria Borghese vía Wikimedia Commons, dominio público)

David con la cabeza de Goliat es una obra maestra psicológica pintada durante un periodo en el que Caravaggio estuvo exiliado fuera de Roma tras asesinar a un hombre durante un partido de tenis. Caravaggio utiliza su característico tenebrismo para elaborar un óleo que muestra a un joven David mirando pensativo la cabeza cortada de Goliat.

 

Artemisia Gentileschi, Judit decapitando a Holofernes, c. 1612–1613

Judit decapitando a Holofernes de Artemisia Gentileschi

Artemisia Gentileschi, “Judit decapitando a Holofernes”, c. 1612–1613 (Foto: Museo Nacional de Capodimonte vía Wikimedia Commons, dominio público)

En un mundo artístico dominado por los hombres, Artemisia Gentileschi logró hacerse un lugar como pintora dominante. Su obra se caracteriza por el énfasis en los temas femeninos, el más famoso de los cuales es su obra maestra, Judit decapitando a Holofernes. Este gran lienzo tenebroso representa una historia del Antiguo Testamento en la que una viuda y su criada dominan —y finalmente decapitan— a un hombre lujurioso y amenazante. Artemisia compone la obra de manera que la violencia ocupa el primer plano de la escena para causar el mayor impacto.

 

Pedro Pablo Rubens, El rapto de las hijas de Leucipo, 1618

El rapto de las hijas de Leucipo de Rubens

Pedro Pablo Rubens, “El rapto de las hijas de Leucipo”, 1618 (Foto: Alte Pinakothek vía Wikimedia Commons, dominio público)

Pedro Pablo Rubens fue una figura clave del Barroco. A diferencia de Caravaggio y Gentileschi, no se basaba en las luces y las sombras para crear dramatismo, sino que empleaba una paleta de colores vibrantes y un movimiento dinámico. El rapto de las hijas de Leucipo tipifica su estilo icónico con figuras voluptuosas que se retuercen, evocando una sensación de caos y violencia en la composición.

 

Francisco de Zurbarán, San Serapio, 1628

San Serapio de Zurbarán

Francisco de Zurbarán, “San Serapio”, 1628 (Foto: Wadsworth Atheneum Museum of Art vía Wikimedia Commons, dominio público)

Francisco de Zurbarán fue un destacado pintor barroco conocido como el “Caravaggio español”. San Serapio es un ejemplo emblemático de su estilo, con una figura masculina vestida de blanco sobre un fondo negro. El fuerte uso del claroscuro y la composición simple pero poderosa es similar a la obra de Caravaggio, que probablemente fue una gran influencia para Zurbarán.

 

Pedro Pablo Rubens, El juicio de Paris, c. 1636

El juicio de Paris de Rubens

Pedro Pablo Rubens, “El juicio de Paris”, c. 1636 (Foto: National Gallery vía Wikimedia Commons, dominio público)

El juicio de Paris de Rubens representa la historia mitológica en la que Paris debe elegir quién es la más bella entre las diosas Hera, Atenea y Afrodita. Este tema era muy popular entre los artistas como forma de explorar el ideal femenino. En este caso, Rubens retrata el desarrollo de la narración con su estilo sensual, conduciendo los ojos del espectador a través del lienzo con la línea de las figuras que posan.

 

Georges de la Tour, Magdalena penitente, c. 1640

Magdalena penitente de Georges de la Tour

Georges de la Tour, “Magdalena penitente”, c. 1640 (Foto: The Met vía Wikimedia Commons, dominio público)

El pintor francés Georges de La Tour es recordado sobre todo por sus conmovedoras obras iluminadas por la luz de las velas. Magdalena penitente muestra una interpretación simplificada de la figura religiosa de Magdalena juntando sus manos sobre un cráneo —que funciona como memento mori— y mirando en dirección a la pared en sombra. Las diminutas fuentes de luz ayudan a De La Tour a crear una poderosa composición en la que la atención del espectador se dirige inmediatamente a la mancha blanca de la túnica de Magdalena.

 

Rembrandt, La ronda de noche, 1642

La ronda de noche de Rembrandt

Rembrandt, “La ronda de noche”, 1642 (Foto: Rijksmuseum vía Wikimedia Commons, dominio público)

Rembrandt van Rijn fue uno de los artistas más prolíficos del Siglo de Oro neerlandés. Entre su increíble colección pictórica, hay una pieza que destaca sobre el resto: un fascinante retrato de grupo llamado La ronda de noche. Realizada en 1652, esta enorme obra de arte es una de las señas de identidad del Siglo de Oro neerlandés. No solo muestra las magistrales habilidades de Rembrandt para representar a docenas de individuos casi a tamaño natural, sino que también presenta cualidades del arte barroco como el uso dramático de la luz y la sombra y un despliegue de movimiento.

 

Nicolas Poussin, El rapto de las sabinas, 1643

El rapto de las sabinas de Poussin

Nicolas Poussin, “El rapto de las sabinas”, 1643 (Foto: Louvre vía Wikimedia Commons, dominio público)

El artista francés Nicolas Poussin desarrolló un estilo barroco basado en colores brillantes, claridad y línea. Transmitió el dramatismo en sus cuadros organizando numerosas figuras en poses activas, como se ve en su obra El rapto de las sabinas. Aquí, la escena caótica es creada por las docenas de figuras que corren, saltan y se retuercen a lo largo del gran espacio abierto.

 

Charles Lorrain, Puerto con el embarque de la reina de Saba, 1648

Pinturas barrocas famosas

Charles Lorrain, “Puerto con el embarque de la reina de Saba”, 1648 (Foto: National Gallery via Wikimedia Commons, dominio público)

Afincado en Italia durante la mayor parte de su vida, el artista francés Charles Lorrain fue un destacado pintor de paisajes durante el periodo barroco. Puerto con el embarque de la reina de Saba representa una escena bíblica en la que la reina de Saba parte a visitar al rey Salomón. A diferencia de otros artistas de este movimiento, Lorrain no recurre al claroscuro ni al movimiento. En su lugar, crea una sensación de esplendor en el ámbito de la escena del puerto, con edificios clásicos que bordean el agua azul mientras el sol baja en la distancia.

 

Diego Velázquez, Retrato de Inocencio X, 1650

Retrato de Inocencio X de Velázquez

Diego Velázquez, “Retrato de Inocencio X”, 1650 (Foto: Doria Pamphilj Gallery vía Wikimedia Commons, dominio público)

El pintor barroco Diego Velázquez era un miembro fijo de la corte real española y es reconocido por sus honestos y exquisitos retratos. Durante uno de sus viajes a Italia, recibió el encargo de pintar el Retrato de Inocencio X. Velázquez se preparó para la ocasión pintando un retrato de su ayudante Juan de Pareja, un español nacido en la esclavitud. Esta obra muestra las pinceladas de estilo impresionista que Velázquez emplearía en el retrato del Papa, así como una paleta de colores limitada. Un par de años después, Velázquez liberó a Pareja y éste se convirtió en un artista independiente.

Velázquez era conocido por captar la realidad de sus súbditos sin demasiados halagos. De hecho, cuando el Papa vio el cuadro terminado, se dice que exclamó: “¡Es demasiado realista!”. Sin embargo, lo aceptó, y el retrato es considerado por muchos historiadores como uno de los mejores retratos de la historia.

 

Diego Velázquez, Las meninas, 1656

Las meninas de Diego Velázquez

Diego Velázquez, “Las meninas”, 1656 (Foto: Museo del Prado vía Wikimedia Commons, dominio público)

Las meninas es un intrigante cuadro protagonizado por la joven infanta Margarita Teresa con un opulento vestido blanco, mientras es atendida por sus damas de compañía. A la derecha hay dos personas con enanismo y un mastín español dormido. A la izquierda está el propio Velázquez, mirando al espectador mientras pinta su retrato. Además, en el fondo aparecen otros personajes, como la chaperona de Margarita Teresa, Marcela de Ulloa, que discute con un guardaespaldas en la sombra, y el chambelán de la reina, José Nieto, de pie en la puerta. El espejo que cuelga en la pared del fondo presenta otro retrato oculto del rey Felipe IV y la reina.

 

Elisabetta Sirani, Porcia hiriéndose en el muslo, 1664

Porcia hiriéndose en el muslo

Elisabetta Sirani, “Porcia hiriéndose en el muslo”, 1664 (Foto: Wikimedia Commons, dominio público)

Elisabetta Sirani fue otra de las artistas clave del siglo XVII que, a pesar de vivir solo hasta los 27 años, dejó un prolífico portafolio de pinturas, grabados y dibujos. Al igual que Artemisia, Sirani se interesó por la representación de temas femeninos. Su cuadro Porcia hiriéndose en el muslo ilustra una historia clásica en la que Porcia se hiere deliberadamente para demostrar a su marido, Bruto, que es su igual.

 

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, actualmente está realizando un Máster en Gestión Cultural en la Universidad Carlos III de Madrid. A lo largo de su carrera ha trabajado para varias instituciones culturales y ferias de arte en México. Además de escribir, Sofía es una apasionada de la cocina y dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.
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