20 Pinturas famosas del arte occidental que todo amante del arte debe conocer

Pinturas famosas del arte occidental

Desde el surgimiento del Renacimiento italiano, la historia del arte occidental inició un viaje fascinante por diferentes géneros estilísticos. Mientras que la pintura del siglo XV se centraba en retratar lo ideal, los movimientos posteriores exploraron muchas otras estéticas e ideas, a menudo como respuesta a sus predecesores. Y aunque hay muchas pinturas notables para estudiar de estos diferentes movimientos artísticos, hemos reducido la extensa lista a 20 obras icónicas que abarcan desde finales del siglo XV hasta la primera mitad del siglo XX.

Entre esta lista de obras maestras hay algunas tan conocidas que se han convertido en parte de la cultura popular, así como otras que, aunque son famosas en los círculos artísticos, pueden no ser tan familiares. Por ejemplo, la pintura surrealista La traición de las imágenes de René Magritte, que presenta una pipa marrón acompañada de la reconocible frase “Esto no es una pipa”, ha aparecido en películas y videojuegos. De manera similar, la Mona Lisa de Leonardo da Vinci continúa inspirando a autores y cineastas de todo el mundo. Por otro lado, algunas pinturas que han eludido la misma atención incluyen la gema impresionista de Pierre-Auguste Renoir, Baile en el Moulin de la Galette, y el Desnudo bajando una escalera de Marcel Duchamp.

¿Quieres repasar tus conocimientos de historia del arte? Sigue hacia abajo para hacer un recorrido por 20 de los cuadros más famosos del arte occidental.

Repasa tu conocimiento de la historia del arte y descubre más sobre estas famosas pinturas.

 

Renacimiento italiano

Sandro Botticelli, El nacimiento de Venus, c. 1484-6

El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli

Sandro Botticelli, “El nacimiento de Venus”, c. 1484–1486. (Foto: Uffizi vía Wikimedia Commons [dominio público])

Creado en lo que se conoce como el Quattrocento, El nacimiento de Venus es una representación estilística de la diosa mitológica romana, Venus. Es una de las primeras pinturas del Renacimiento que muestra una inspiración clásica.

 

Leonardo da Vinci, Mona Lisa, c. 1503-1506

Mona Lisa de Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci, “Mona Lisa”, c. 1503–6. (Foto: Louvre vía Wikimedia Commons [dominio público])

Casi todo el mundo está familiarizado con la encantadora sonrisa de la Mona Lisa. Pintada en el Alto Renacimiento por el polímata Leonardo da Vinci, exhibe técnicas de pintura naturalista así como un fondo borroso usando la técnica del sfumato.

 

Miguel Ángel, el techo de la Capilla Sixtina, 1508-1512

Techo de la Capilla Sixtina

Foto: Fotos de stock de Creative Lab/Shutterstock

Miguel Ángel pasó cuatro años pintando el techo de la Capilla Sixtina bajo petición del papa Julio II. No solo es famoso por su increíble escala, sino también por su compleja composición y su inspiración clásica.

Barroco

Diego Velázquez, Las meninas, 1656-7

Las Meninas de Diego Velazquez

Diego Velázquez, “Las meninas”, 1656-7. (Foto: Museo del Prado vía Wikimedia Commons [dominio público])

El artista español Diego Velázquez fue el pintor de cámara del rey Felipe IV y era conocido por sus expresivos retratos que capturaban la esencia y personalidad de sus sujetos. Las meninas es su pintura más famosa, y aún es aclamada por su complejo diseño. En él aparece la infanta Margarita Teresa rodeada por sus damas de compañía, una chaperona, un guardaespaldas, un chambelán y el propio Velázquez.

 

Siglo de Oro neerlandés

Rembrandt van Rijn, La ronda de noche, 1642

La ronda de noche de Rembrandt

Rembrandt, “La ronda de noche”, 1642. (Foto: Rijksmuseum vía Wikimedia Commons [dominio público])

En el siglo XVII, los artistas holandeses se inspiraron en las técnicas de pintura del Renacimiento nórdico en una época conocida como el Siglo de Oro neerlandés. La ronda de noche de Rembrandt van Rijn es un enorme retrato de grupo en el que las figuras son casi de tamaño real. La pintura muestra el uso dramático de la luz y la sombra del artista.

 

Johannes Vermeer, La joven de la perla, c. 1665

Pintura de La joven de la perla

Johannes Vermeer, “Girl with a Pearl Earring,” c. 1665. (Photo: Mauritshuis via Wikimedia Commons [Public Domain])

Otra de las pinturas más aclamadas de este periodo es el fascinante retrato de Johannes Vermeer, La joven de la perla. Retrata a una mujer anónima vestida con “exóticas” ropas azules y amarillas y sentada frente a un fondo negro.

 

Romanticismo

Théodore Géricault, La balsa de la Medusa, 1818-9

La balsa de la Medusa de Gericault

Théodore Géricault, “La balsa de la Medusa”, 1818-9. (Foto: Louvre vía Wikimedia Commons [dominio público])

El movimiento de arte romántico enfatizó la emoción, la sublimidad de la naturaleza y el individuo. La balsa de la Medusa de Théodore Géricault representa un naufragio histórico frente a la costa de la actual Mauritania, donde los marineros sobrevivieron a condiciones traicioneras para encontrar un refugio seguro. Su uso de la escala y dramatismo la convierte en una pintura clave del Romanticismo francés.

 

Eugéne Delacroix, La Libertad guiando al pueblo, 1830

La Libertad guiando al pueblo de Delacroix

Eugéne Delacroix, “La Libertad guiando al pueblo”, 1830. (Foto: Louvre vía Wikimedia Commons [dominio público])

La Libertad guiando al pueblo es una dramática pintura a gran escala del artista francés Eugéne Delacroix. Creada durante la tumultuosa Revolución francesa, captura el espíritu de la sublevación del pueblo.

 

Realismo—impresionismo

Édouard Manet, Almuerzo sobre la hierba, 1863

Pintura de Manet

Édouard Manet, “Almuerzo sobre la hierba”, 1863. (Foto: Musée d'Orsay vía Wikimedia Commons [dominio público])

La obra maestra a gran escala de Manet, Almuerzo sobre la hierba, actúa como un puente entre los movimientos artísticos del realismo y el impresionismo con su moderno enfoque del estilo y la temática. Con una mujer desnuda haciendo un picnic en compañía de dos hombres bien vestidos, se inspira en las pinturas clásicas de desnudos femeninos, situándolo en un entorno contemporáneo.

 

Impresionismo

Claude Monet, Impresión, sol naciente, 1872

Pintura impresionista de Monet

Claude Monet, “Impresión, sol naciente”, 1872. (Foto: Museo Marmottan Monet vía Wikimedia Commons [dominio público])

Impresión, sol naciente retrata un paisaje marino nebuloso de tonos azules salpicado de pequeños barcos y un sol naranja brillante. De hecho, su uso radical de pinceladas expresivas para retratar un amanecer es lo que desencadenó el movimiento impresionista y dio a su creador, Claude Monet, el título de “padre del impresionismo”.

 

Pierre-Auguste Renoir, Baile en el Moulin de la Galette, 1876

Pintura impresionista

Pierre-Auguste Renoir, “Baile en el Moulin de la Galette,” 1876. (Foto: Musée d'Orsay vía Wikimedia Commons [dominio público])

El Baile en el Moulin de la Galette es una de las piezas más celebradas de Renoir. Como muchas otras obras impresionistas, fue pintada al aire libre, y ofrece un vistazo a la vida y el ocio durante la Belle Époque de Francia.

 

Postimpresionismo

Vincent van Gogh, La noche estrellada, 1889

La noche estrellada de Vincent van Gogh

Vincent van Gogh, “La noche estrellada,” 1889. (Foto: MoMA vía Wikimedia Commons [dominio público])

Mientras que el movimiento impresionista se preocupaba por representar la luz en su pintura, el movimiento postimpresionista se centró en el color. Y pocos artistas son tan famosos por su uso del color como Vincent van Gogh. La noche estrellada fue creada a finales de la corta carrera del pintor holandés y representa la vista desde su ventana en el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence.

 

Georges Seurat, Tarde de domingo en la isla de La Grande Jatte, 1884-6

Pintura postimpresionista de Seurat

Georges Seurat, “Tarde de domingo en la isla de La Grande Jatte,” 1884-6. (Foto: Instituto de Arte de Chicago vía Wikimedia Commons [dominio público])

El artista y teórico del color francés Georges Seurat fue uno de los inventores del puntillismo, una técnica de pintura donde se aplica la pintura al lienzo usando pequeños puntos de color. Su enorme obra maestra, Tarde de domingo en la isla de La Grande Jatte, muestra su dominio de este estilo único.

 

 

Expresionismo

Edvard Munch, El grito, 1893

El grito de Edvard Munch

Edvard Munch, “El grito” 1893. (Foto: Galería Nacional de Noruega vía Wikimedia Commons [dominio público])

Uno de los pioneros del expresionismo noruego, el enfoque estilístico de Edvard Munch para transmitir emociones, en particular sentimientos de angustia, es claro en su icónica obra maestra, El grito.

 

Cubismo

Pablo Picasso, Las señoritas de Avignon, 1907

Pintura de Pablo Picasso

Pablo Picasso, “Las señoritas de Avignon”, 1907. (Foto: MoMA vía Wikimedia Commons [uso justo])

Pocos artistas tienen un portafolio tan grande y diverso como Pablo Picasso. Pionero de varios estilos diferentes, es mejor conocido por sus piezas cubistas. Y aunque Las señoritas de Avignon a menudo es considerada una pintura protocubista, aún muestra un interés en las perspectivas y la simplificación de formas.

 

Marcel Duchamp, Desnudo bajando una escalera, nro. 2, 1912

Pintura cubista

Marcel Duchamp, “Desnudo bajando una escalera, nro. 2”, 1912. (Foto: Museo de Arte de Filadelfia vía Wikimedia Commons [uso justo])

Aunque el cuadro de Duchamp Desnudo bajando una escalera, nro. 2 fue rechazado inicialmente por los cubistas por tener un estilo demasiado futurista, la obra fue reconocida posteriormente como un ejemplo de ambos movimientos y una obra maestra moderna. Al igual que los cubistas, utiliza la fragmentación y la simplificación de las formas, mientras que retrata el movimiento al estilo de los futuristas.

 

Pablo Picasso, Guernica, 1937

Guernica (Picasso)

Pintado hacia el final del movimiento cubista, el Guernica de Picasso es uno de los ejemplos más prominentes del arte antiguerra. Captura la angustia de las personas y los animales causada por violencia innecesaria.

 

Surrealismo

René Magritte, La traición de las imágenes, 1929

La traición de las imágenes de Magritte

Las pinturas surrealistas de Magritte son conocidas por su sentido único de la ironía y el ingenio. Una de sus piezas más famosas, La traición de las imágenes, insiste en que la pipa pintada “no es una pipa” porque es simplemente una representación de una.

 

Salvador Dalí, La persistencia de la memoria, 1931

La persistencia de la memoria de Salvador Dalí, (MoMA), Upper Midtown.La persistencia de la memoria fue pintada en el apogeo del movimiento surrealista y es considerada como la obra más emblemática de Salvador Dalí. Muestra temas extravagantes que evocan un paisaje de ensueño. Incluso hoy, el reloj derretido es sinónimo del nombre del artista español.

 

Frida Kahlo, Las dos Fridas, 1939

Las dos Fridas

Muchas de las pinturas de Frida Kahlo exploran su vida personal a través de imágenes surrealistas. Las dos Fridas fue creada después de que la artista mexicana se separara de su marido Diego Rivera y explorara dos lados de sí misma unidos por manos juntas y una larga vena. Aunque se clasifica como estilo surrealista, Kahlo insistió en que retrataba su vida, y fue citada diciendo: “Nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad”.

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es colaboradora y redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. Ha trabajado para varias instituciones culturales en México, incluyendo la feria de arte Zona Maco. Cuando no está escribiendo, Sofía dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.
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