Frida Kahlo: la historia y el simbolismo detrás de 7 de sus pinturas más famosas

Foto de Frida Kahlo tomada por su padre

Frida fotografiada por su padre, Guillermo Kahlo, en 1932. (Foto: Guillermo Kahlo vía Wikimedia Commons, dominio público)

La artista mexicana Frida Kahlo es conocida por el simbolismo y color de sus obras, así como la gran cantidad de autorretratos que pintó a lo largo de su vida. Inspirada por lo que pasase “por [su] cabeza sin ninguna otra consideración”, Kahlo usó la pintura como una manera de plasmar las dificultades de su vida personal. Los mensajes y los motivos de sus retratos, íntimos y emblemáticos en su naturaleza, pueden ser difíciles de interpretar; sin embargo, si son vistos a través de un lente contextual, el significado detrás de sus pinturas se vuelve más claro.

Frida Kahlo explora varios temas en su obra, desde su interés por sus ancestros hasta su complicada relación con la feminidad y la infertilidad. Sin embargo, sus obras más famosas parecen asociarse con dos eventos importantes en su vida: su traumático divorcio del artista mexicano Diego Rivera, y el casi fatal accidente que sobrevivió en su adolescencia. A continuación pondremos en contexto siete de sus pinturas más famosas para poder entender los temas, pensamientos y emociones que las inspiraron.

Conoce 7 de las pinturas más famosas de Frida Kahlo.

 

Autorretrato con Collar de Espinas y Colibrí (1940)

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A lo largo de su carrera, Kahlo hizo 55 retratos de ella misma, incluyendo Autorretrato con Collar de Espinas y Colibrí. Este cuadro es uno de sus más conocidos autorretratos debido al contexto en el que fue creado y la naturaleza simbólica de sus elementos.

Kahlo completó esta pieza en 1940, un año después de su tumultuoso divorcio del muralista Diego Rivera. Considerando el momento de su creación, se cree que Autorretrato con Collar de Espinas y Colibrí es un reflejo del estado emocional de la artista después de la traumática separación.

En esta pintura, Kahlo aparece frente a una espesa vegetación y entre una pantera y un mono (la pareja de artistas tenía varios monos como mascotas, lo que llevó a muchos a especular que los animales eran un sustituto de los hijos que trágicamente nunca pudieron tener). Alrededor de su cuello lleva puesto un collar de espinas decorado con un colibrí negro; aunque el peculiar accesorio la hace sangrar, su expresión se mantiene estoica. Esta calmada reacción frente al dolor es típica de Kahlo, quien aún estando devastada por su divorcio declaró que “al final del día podemos soportar mucho más de lo que creemos”.

 

Las dos Fridas (1939)

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Las dos Fridas, al igual que Autorretrato con Collar de Espinas y Colibrí, fue pintado en respuesta a su separación de Diego Rivera. En esta pieza, Kahlo explora dos versiones de sí misma. A la izquierda se retrata vestida con un traje tradicional europeo y con el corazón roto. A la derecha su corazón está intacto y usa un traje tradicional de tehuana, un estilo que adoptó durante su matrimonio con Rivera.

Sentadas sobre una misma banca, las dos Fridas se toman de la mano. Esto, sin embargo, no es lo único que las une: de sus corazones sale una sola vena, que las rodea por ambos lados. A la izquierda, Frida corta la vena con tijeras quirúrgicas, haciéndola sangrar; a la derecha, llega a un pequeño retrato de Rivera, que es sujetado por Frida y es casi invisible si no se mira con atención.

Este singular autorretrato probablemente representa el conflicto de identidad interno de la artista mientras lidiaba con su divorcio. Si bien tiene claros aspectos surrealistas, Kahlo insistía que su iconografía estaba basada en la vida real y que, por lo tanto, era un reflejo directo de su persona. “Nunca pinto sueños o pesadillas”, explicó. “Yo pinto mi propia realidad”.

 

Autorretrato con pelo corto (1940)

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Después de su divorcio, Kahlo buscó reinventarse. En un acto de rebeldía ante su exmarido, pintó Autorretrato con pelo corto.

Sentada sobre una silla amarilla con tijeras en las manos y largos mechones de cabello a su alrededor, la artista se retrata con cabello corto y vestida con un traje de hombre. Sobre su cabeza flota la letra de una canción popular mexicana: “Mira que si te quise, fue por el pelo; ahora que estás pelona, ya no te quiero”.

Esta versión andrógina de Frida es muy diferente a la que está presente en la mayoría de sus fotografías y retratos, con pelo largo, hermosos vestidos y joyería femenina. No obstante, esta no era la primera vez que Frida experimentaba con tener una apariencia masculina. Sorprendentemente, en varias fotos de su niñez y durante su adolescencia es aparente que la artista usaba trajes frecuentemente, aún cuando sus amigas y familiares mantenían una apariencia más “femenina”.

 

Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos, 1932

Frida Kahlo: Self-portrait along the border line between Mexico and the United States, 1932

Kahlo y Rivera vivieron en Estados Unidos durante cuatro años, entre 1930 y 1934. Mientras su marido prosperaba y encontraba un gran éxito entre los círculos artísticos, Kahlo experimentó muchas dificultades, incluyendo embarazos no viables. Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos muestra la aversión de Kahlo por la cultura industrial y capitalista de Estados Unidos, así como su añoranza del estilo de vida agrario de México.

A la derecha hay una representación simplificada de Detroit (una de las ciudades en las que vivieron Rivera y ella) formada por altos rascacielos y una fábrica que produce columnas de humo. A la izquierda hay una ilustración de México, con plantas, flores, estatuas antiguas, una calavera y las ruinas de un templo al fondo. Aunque Kahlo se sintió profundamente infeliz durante este periodo, creció considerablemente como artista y pudo experimentar con diferentes medios.

 

Mis abuelos, mis padres y yo, 1936

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Mis abuelos, mis padres y yo es uno de los árboles genealógicos que pintó Kahlo. La pieza documenta su herencia mestiza, con su madre mexicana y sus abuelos maternos mexicanos a la izquierda, y su padre alemán y sus abuelos alemanes a la derecha. Kahlo incluye una representación de sí misma cuando era una niña pequeña, de pie en el centro y sosteniendo la cinta que une a todas estas figuras.

 

La columna rota (1944)

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“Ha habido dos grandes accidentes en mi vida. Uno fue el carro, y el otro fue Diego. Diego fue por mucho el peor”. En 1925, cuando tenía 18 años, Kahlo estuvo involucrada en un accidente de tranvía que la dejó con la columna vertebral rota, entre otras muchas lesiones. En La columna rota, Kahlo nos muestra los efectos permanentes que tuvo este trágico episodio en su vida.

La pintura muestra a Kahlo después de su cirugía de columna. Vestida solo con una bata de hospital y un corsé de metal, su cuerpo desnudo está perforado con clavos (lo que quizás es una alusión a la iconografía cristiana de Jesucristo en la cruz)—y también está abierto por la mitad. En la herida que la atraviesa es visible una columna jónica a punto de derrumbarse, que reemplaza a su columna vertebral y representa el estado de su cuerpo. El fondo muestra un terreno agrietado, y una tormenta se aproxima en el horizonte.

En 1929 Kahlo pintó El camión; si bien nunca se atrevió a pintar el accidente como tal, en esta pintura recuerda lo que vio momentos antes del evento que cambiaría su vida.

 

El venado herido (1946)

Al igual que La columna rota, El venado herido es un autorretrato que habla simbólicamente del dolor físico y emocional que le causaron sus múltiples lesiones.

En esta pieza, Kahlo se pinta a sí misma como un venado—elección que quizá fue inspirada por su amada mascota, Granizo. Atravesado por varias flechas y colocado detrás de una rama rota, es claro que el venado probablemente no sobrevivirá. En el momento de su creación, la salud de Kahlo empeoraba. Además de varias cirugías fallidas y dolor constante asociado con el accidente, la artista también sufría de gangrena y otras enfermedades.

El venado herido es, asimismo, otro cuadro de Kahlo que hacer referencia a la iconografía cristiana. De acuerdo con la Biblia, San Sebastián, santo y mártir, fue asesinado en una lluvia de flechas. Su muerte se ha representado en la pintura desde hace varios siglos, y es probable que haya inspirado también a Kahlo.

Pintura de San Sebastián de Andrea Mantagna

‘San Sebastián' (panel) de Andrea Mantagna (1480). (Foto: Andrea Mantegna vía Wikimedia Commons, dominio público)

Tristemente, Kahlo falleció en 1954. Gracias a su gran habilidad de traducir su vida personal en arte, sus emociones más profundas y su admirable imaginación vivirán por siempre en su obra.

Este artículo ha sido editado y actualizado. 

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y tiene un Máster en Gestión Cultural por la Universidad Carlos III de Madrid. A lo largo de su carrera ha trabajado para varias instituciones culturales y ferias de arte en México. Además de escribir, Sofía dedica su tiempo a explorar otras prácticas artísticas, como la cerámica y la ilustración.
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