5 Pinturas famosas de René Magritte que capturan su fascinante mente surrealista

René Magritte by Lothar Wolleh

René Magritte es uno de los más grandes exponentes del movimiento surrealista del siglo XX. En la década de 1920, el pintor belga se unió a un grupo de jóvenes artistas que deseaban crear obras que celebraran el subconsciente y el mundo de los sueños. Durante estos años y más allá, Magritte desarrolló un estilo artístico único que los críticos llamaron “realismo mágico”. A lo largo de su larga carrera, produjo pinturas que desdibujaban la línea entre la realidad y la fantasía e invitaban al espectador a cuestionar lo que creía saber.

Aquí tienes cinco pinturas de René Magritte que ofrecen una mirada fascinante a la mente del artista.

 

La traición de las imágenes, 1929

The Treachery of Images by René Magritte

Foto: “La traición de las imágenes” de René Magritte (1929). Wikimedia Commons (dominio público)

Pintada cuando Magritte tenía 30 años, La traición de las imágenes es parte de una serie de pinturas que presentan imágenes emparejadas con texto. Esta pieza en particular muestra una pipa con la frase francesa, “Ceci n'est pas une pipe” (“Esto no es una pipa”). Magritte quería destacar que la pintura no es una pipa, sino la imagen de una. La traición de las imágenes es una de las obras de arte más icónicas del movimiento surrealista, ya que desafía las paradojas del lenguaje y la representación visual.

 

Los amantes II, 1928

 

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Esta pintura al óleo representa a un hombre y una mujer besándose a través de telas que cubren sus rostros por completo La misteriosa escena invita a los espectadores a preguntarse por qué los amantes son incapaces de comunicarse o tocarse de verdad.

Es difícil especular sobre un solo significado de la pieza, pero los colores del cuadro aluden a ciertos temas. El color azul del fondo se asocia con el agua, que a menudo simboliza la vida. La mujer viste de rojo, quizás representando el amor o la pasión. El hombre del cuadro lleva un traje negro, un color frecuentemente asociado con la muerte. Los velos son de un color blanquecino o grisáceo, posiblemente representando la pureza o la pureza que está contaminada. Algunos interpretan la obra como un retrato del aislamiento humano, y una representación de la incapacidad de entender completamente incluso a nuestros compañeros más cercanos.

El 12 de marzo de 1912, la madre de Magritte se suicidó al ahogarse en el río Sambre en el norte de Francia. Cuando fue encontrada, Magritte, de 13 años, estaba presente en la escena. Su vestido le cubría la cara, una imagen que quizás influyó en varios óleos que el artista pintó de personas con telas cubriendo sus rostros, incluyendo Los Amantes II.

 

El falso espejo, 1929

 

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El ojo humano es un tema que fascinó a muchos artistas surrealistas, ya que creían que representaba el puente entre el yo y el mundo exterior. El falso espejo, pintado en 1929, presenta un solo ojo que consume todo el lienzo. Mira fijamente al espectador con detalles y texturas realistas. La pupila del ojo flota en un cielo lleno de nubes, pareciendo que el iris es una ventana circular. El fotógrafo surrealista Man Ray, quien fue dueño de la obra de 1933 a 1936, reconoció la dualidad de El falso espejo, cuando describió la obra como una pintura que “ve tanto como es vista”.

 

Golconda, 1953

 

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Aunque Magritte vivió una vida tranquila de clase media, fue capaz de convertir lo ordinario en algo maravilloso. Golconda representa una escena suburbana surrealista donde incontables hombres vestidos con abrigos oscuros y bombines flotan en el aire como globos. El mismo Magritte vivía en un ambiente similar y se vestía de forma parecida a los sujetos del cuadro, por lo que es fácil asumir que esta pieza es quizás un autorretrato. Sin embargo, el título Golconda fue proporcionado por el amigo de Magritte y poeta Louis Scutenaire. Golconda es una ciudad en ruinas en el estado de Andhra Pradesh, India, cerca de Hyderabad. Desde mediados del siglo XIV hasta finales del siglo XVII, la ciudad fue la capital de dos ricos reinos y fue el centro de la legendaria industria de diamantes de la región. En el cuadro, se cree que el hombre grande junto a la chimenea de la casa a la derecha de la composición representa a Scutenaire.

 

El hijo del hombre, 1964

 

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El hijo del hombre de 1964, probablemente la obra más famosa de Magritte, es la versión del artista de un autorretrato. El óleo muestra al propio artista, vestido con un abrigo y un sombrero de bombín, de pie frente a un muro bajo con una escena costera de fondo. Su rostro está casi completamente cubierto por una manzana verde flotante, pero si se mira lo suficientemente cerca, se pueden ver sus ojos asomándose por el borde de la fruta y sus hojas.

El cuadro forma parte de una serie y a menudo se agrupa con otras dos obras producidas en el mismo año. La primera es el Hombre con bombín, que presenta una figura similar cuyo rostro está tapado por un pájaro en vuelo. La segunda es La gran guerra, que muestra a una mujer elegantemente vestida con flores que bloquean su rostro.

Hablando de El hijo del hombre, Magritte dijo: “Al menos esconde la cara en parte. Así que tienes la cara aparente, la manzana, escondiendo lo visible pero escondida, la cara de la persona. Es algo que ocurre constantemente. Todo lo que vemos esconde otra cosa, siempre queremos ver lo que está oculto detrás de lo que vemos. Hay un interés en lo que está oculto y lo que lo visible no nos muestra. Este interés puede tomar la forma de un sentimiento bastante intenso, una especie de conflicto, se podría decir, entre lo visible que está oculto y lo visible que está presente”.

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. A lo largo de su carrera ha trabajado para varias instituciones culturales y ferias de arte en México. Además de escribir, Sofía es una apasionada de la cocina y dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.
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