La Virgen con el Niño: el dúo divino que ha inspirado a los artistas por siglos

virgen con el nino

La Virgen con el Niño o Madonna—un título que generalmente denota una representación visual de la Virgen María y su hijo Jesús—es uno de motivos más famosos en la historia de la pintura. La representación artística de estas figuras, una antigua práctica devota originalmente derivada de las creencias bíblicas, se ha convertido en un tema central en el canon de la historia del arte.

Dada su longevidad, no es de extrañar que esta tradición haya evolucionado con el tiempo, dando como resultado una gran cantidad de obras que van desde íconos divinos hasta representaciones contemporáneas. A continuación, examinaremos el papel de este motivo a lo largo de la historia para comprender plenamente su importancia, tanto en el arte cristiano como fuera de él.

 

¿Quiénes son María y Jesús?

interior de notre dame

Interior de la Catedral de Notre Dame (Foto: Fotos de stock por little photographer/Shutterstock)

De acuerdo con la tradición cristiana, María—una mujer judía de Nazaret—fue elegida por Dios para dar a luz a su único hijo, Jesús. La Biblia pone énfasis en el hecho de que María era virgen, embarazada no de su prometido, José, sino por el Espíritu Santo—un fenómeno que, según el evangelio según San Lucas, sorprendió a la propia María.

Así, María aceptó dar a luz y criar a Jesús. Juntos, este par se encuentra entre las figuras más veneradas del cristianismo, por lo que su presencia en el arte tiene mucho sentido.

 

La Virgen con el Niño en la historia del arte

 

Antigua Roma

antiguo fresco romano de virgen con niño

“Virgen con niño con Balaam el Profeta” en las Catacumbas de Priscila en Roma, finales del siglo II (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

Como muchas otras tendencias en la historia del arte, la tradición de la Madonna (derivado del término italiano para Nuestra señora) se remonta a la Antigua Roma.

La representación visual más antigua conocida de María y el niño Jesús se puede encontrar en las catacumbas de Priscila, una cantera utilizada para entierros cristianos desde finales del siglo II hasta el siglo IV. Esta catacumba es famosa por sus antiguos frescos en paredes y techos, incluyendo una colección inspirada en la Biblia. Además de relatos del Antiguo Testamento, incluyendo el Sacrificio de Isaac y el Juicio final, las pinturas en la capilla griega cuentan historias del Nuevo Testamento—incluyendo, por supuesto, el nacimiento de Jesús.

Además, las catacumbas de Priscila probablemente albergan la representación más antigua conocida de un ángel en la historia del arte. Juntos, estos “primeros registros” lo han convertido en uno de los sitios más importantes del arte cristiano.

 

Imperio bizantino

virgen con el niño de estilo bizantino

Ícono de la Virgen y el Niño entronizados con santos y ángeles en el Monasterio de Santa Catalina, siglo VI. (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

Después de su debut en fresco, Madonna y el Niño se materializaron como pinturas encáusticas (a base de cera) y al temple (a base de yema de huevo). Retratados en paneles de madera, estos íconos católicos romanos a menudo muestran a María y Jesús sentados en un trono con una expresión sombría y flanqueados por santos y ángeles igualmente serios. Estas piezas se utilizaron principalmente para el culto y se encuentran entre las obras más predominantes del arte bizantino.

 

Europa medieval

virgen con el niño de estilo medieval

Duccio, “Madonna con el Niño”, ca. 1300 (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

En la Edad Media, los artistas adoptaron la estética del icono bizantino para crear su propio estilo de pintura. Algunos pintores italianos como Cimabue y Duccio crearon retratos al temple de María y Jesús basados ​​en el modelo bizantino, especialmente planos planos, figuras sentadas y el uso de pan de oro, un medio cuya popularidad disminuyó a medida que el Renacimiento se acercaba.

 

Primeros años del Renacimiento italiano

virgen con el niño renacimiento

Filippo Lippi, “Madonna con el Niño y dos ángeles”, ca. 1460-1465 (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

En el siglo XV, los pintores y dibujantes italianos comenzaron a experimentar con realismo en su trabajo. Este enfoque marcó el comienzo del Renacimiento temprano, una era ilustrada del arte que duró desde 1400 hasta 1490. Durante este tiempo, los artistas miraron hacia la antigüedad, lo que dio origen a un cuerpo de trabajo que evoca temas clásicos. Si bien muchas obras maestras de este periodo—incluyendo Primavera y El nacimiento de Venus de Botticelli—retuvieron los temas mitológicos preferidos por los artistas clásicos, algunos presentan representaciones naturalistas de María (que parecía adoptar poses más activas e involucradas) y Jesús (que comenzó a parecerse más a un bebé).

 

Renacimiento nórdico

renacimiento nordico

Jan van Eyck, “La Virgen en una iglesia”, 1438 (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

Los ideales italianos se abrieron paso gradualmente por el continente, culminando en un Renacimiento nórdico. Este movimiento—que tuvo lugar en los Países Bajos, Bélgica, Alemania, Francia e Inglaterra—comparte la preferencia del Renacimiento italiano por la pintura realista. En sus impresiones de la Virgen y el Niño, artistas como Jan Van Eyck y Robert Campin adoptaron este nuevo enfoque, dando origen a obras que muestran un sentido avanzado de la perspectiva, avanzadas técnicas de pintura figurativa y un interés radical por los entornos terrenales.

 

Alto Renacimiento

madonna y niño

Rafael, “Virgen del jilguero”, ca. 1505-1506 (Foto: Wikimedia Commons [Public Domain])

Durante el Alto Renacimiento (1490 a 1527), Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Rafael y otros artistas italianos llevaron este renovado interés por el realismo a nuevas alturas. Dado que a los artistas ya no les interesaban los motivos mitológicos, cambiaron su enfoque a los retratos comisionados, los estudios anatómicos reales y las figuras bíblicas, lo que incluyó piezas de la Virgen con el Niño cada vez más afables y naturalistas.

 

Imperio mogol

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“Hoja única de la Virgen y el Niño”, 1600-1625 (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

La Virgen y el Niño no solo aparecieron en el arte occidental, sino que también sirvieron como musa en la pintura mogol. ¿Por qué aparecerían estas figuras cristianas clásicas en el arte indo-islámico? De acuerdo con el Museo Metropolitano de Arte, en el siglo XVI, “numerosos temas cristianos fueron copiados por artistas indios que trabajan a partir de las biblias ilustradas, grabados y pinturas que fueron llevados a la corte mogol por misioneros jesuitas y comerciantes europeos”. Además, las figuras mismas están presentes tanto en el Corán como en el mismo Islam; se cree que María es “sobre todo la mujer de la creación”, mientras que Jesús es visto como el penúltimo profeta y mensajero de Alá.

 

Francia neoclásica

pintura neoclasica de virgen

William-Adolphe Bouguereau, “Virgen con el Niño”, 1899 (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

Esta iconografía siguió siendo popular durante todo el periodo neoclásico, un movimiento inspirado en el sentido del equilibrio y el enfoque del arte clásico en la figura humana. Mientras que pintores como William-Adolphe Bouguereau buscaron modernizar temas más antiguos—incluyendo a la Virgen con el Niño, a quienes imaginaba como figuras del siglo XIX en un entorno estilizado—sus contemporáneos ya estaban elaborando interpretaciones cada vez más vanguardistas.

 

Arte moderno y contemporáneo 

mary cassatt pintura

Mary Cassatt, “Madre e hijo (el espejo ovalado)”, ca. 1899 (Foto: Wikimedia Commons [Dominio público])

A comienzos del siglo XIX, la impresionista Mary Cassatt, nacida en Estados Unidos pero con residencia en París, subvirtió sutilmente los criterios tradicionales de la Virgen con el Niño con una pintura titulada Madre e hijo (el espejo ovalado). A primera vista, esta encantadora pieza se parece a muchos otros retratos maternos de Cassatt. Sin embargo, lo que distingue a la pintura son algunas referencias particularmente discretas. “La mirada de adoración de la mujer y el dulce rostro del niño y postura contrapposto evocan las imágenes renacentistas italianas de la Virgen con el Niño”, explica el Museo Metropolitano de Arte, “una conexión reforzada por el espejo ovalado que enmarca la cabeza del niño como un halo”.

jackie kennedy pop art

Allan D'Arcangelo, “Madonna y el Niño”, 1963 (Foto: Wally Gobetz [CC BY-NC-ND 2.0])

Siguiendo los pasos de Cassatt, muchos artistas modernos y contemporáneos han adoptado y adaptado el concepto de la Virgen y el Niño. En 1942, Marc Chagall creó La Virgen de la aldea, una representación onírica de María y Jesús flotando en un escenario fantasioso. En 1949, Salvador Dalí fracturó este motivo familiar con La Madonna de Port Lligat, y en 1963, Allan D'Arcangelo le dio un toque de pop art a este par con con su Madonna y el Niño, un retrato gráfico de Jackie Kennedy y su hija, Caroline.

Además de mostrar sus propias visiones creativas, estos artistas han revelado una verdad importante sobre la Virgen con el Niño: este antiguo ícono puede ser triunfalmente atemporal.

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Regina Sienra

Regina Sienra es colaboradora y redactora en español para My Modern Met. Periodista y traductora originaria de la Ciudad de México. Es egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó la licenciatura en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo. Su pasión por escribir sobre las artes visuales, la música, el cine, la literatura y el teatro ha dado vida a una carrera de casi 10 años en diversos medios culturales de México, Estados Unidos y Canadá.

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