El escándalo que hizo de ‘Olympia’, de Édouard Manet, una obra maestra moderna

Edouard Manet Olympia

Édouard Manet, “Olympia”, 1863 (Foto: Wikimedia Commons, dominio público)

En el siglo XIX surgieron varios movimientos artísticos importantes en Europa, como el realismo y el impresionismo. Aunque con estilos drásticamente diferentes, estos dos géneros tenían un importante artista en común: Édouard Manet. La innovadora obra de Manet difumina la línea y tiende un puente entre ambos movimientos, con la mundialmente famosa Olympia como ejemplo clave de ello.

Desde un punto de vista contemporáneo, Olympia se considera una importante precursora del arte moderno. Sin embargo, cuando Manet dio a conocer esta obra en el prestigioso salón de París, tanto su temática como su estilo causaron un revuelo sin precedentes. Irónicamente, este escándalo desempeñaría un papel fundamental en la fama final del cuadro y ayudaría a poner el nombre de Manet en el mapa.

 

La obra temprana de Manet

Manet Paintings

Édouard Manet, “La música en las Tullerías”, 1862 (Foto: Wikimedia Commons, dominio público)

En 1850, el pintor francés Édouard Manet inició su carrera artística en París. En esta época, trabajó en el estudio del pintor académico Thomas Couture y se dedicó a copiar obras maestras del Louvre. Con estas influencias tradicionales, no es de extrañar que las primeras obras de Manet favorecieran temas religiosos, mitológicos e históricos.

Sin embargo, en 1860, la obra de Manet comenzó atomar un enfoque nuevo y vanguardista. Con obras como El cantante español y La música en las Tullerías—pintadas en 1860 y 1862, respectivamente—abandonó la iconografía convencional en favor de temas contemporáneos. Si bien estas obras fueron recibidas por la crítica de forma mayoritariamente positiva, al año siguiente su trabajo daría un vuelco al mundo del arte.

En 1863, Manet completó dos obras significativas: Almuerzo sobre la hierba y Olympia. Estas obras, en las que aparecen mujeres de la vida real desnudas representadas de forma realista y a gran escala, no tienen precedentes. Mientras que Almuerzo sobre la hierba fue rechazada por la Académie des Beaux-Arts, la organización responsable de los salones de arte anuales de Francia, Olympia fue aceptada, aunque su exposición no estuvo exenta de polémica.

 

Olympia

Edouard Manet Olympia

Édouard Manet, “Olympia”, 1863 (detalle)

Temática

Olympia presenta dos figuras: una mujer desnuda (modelada a partir de Victorine Meurent, que también posó para Almuerzo sobre la hierba) recostada en una cama y una sirvienta parada a sus pies. Tanto la desnudez de la figura reclinada como su posición aluden a obras del pasado, como la Venus de Urbino, un cuadro renacentista de Tiziano; Odalisca con esclava, de Ingres; y La maja desnuda, uno de los cuadros más famosos de Francisco de Goya.

Sin embargo, a diferencia de estas obras anteriores, Olimpia fue criticada por mostrar la “fría y prosaica realidad de un tema verdaderamente contemporáneo“. Esta reacción fue alimentada principalmente por tres características del cuadro. La primera es que Olympia, la figura desnuda, representaba a una prostituta; un elemento enfatizado por la presencia simbólica de un gato negro y un ramo de flores.

La segunda, sorprendentemente, son sus accesorios: el lazo negro que lleva en el cuello, la orquídea en el pelo y su zapato descalzado acentúan su desnudez y, al mismo tiempo, ilustran la comodidad de Olympia con su estilo de vida.

Por último, la mirada confiada y directa de la figura se consideraba controvertida. Al igual que en Almuerzo sobre la hierba, la inclusión por parte de Manet de un desnudo femenino con una “mirada calculadora” era estratégica, ya que conectaba al espectador con el lienzo y le permitía relacionarse con Olympia.

 

Recepción

Además de su evidente trasfondo sexual, a los críticos no les gustó la representación realista de la figura por parte de Manet, cuyo colorido fue comparado con “el horror de la morgue” y cuyas manos y pies se calificaron de “sucias” y “arrugados”, respectivamente.

Sin embargo, esta autenticidad le valió a Manet la aprobación de sus amigos y compañeros de profesión. “Cuando nuestros artistas nos dan a Venus, corrigen la naturaleza, mienten”, dijo el escritor Émile Zola en 1863. “Manet se preguntó por qué mentir, por qué no decir la verdad; nos presentó a Olympia, esta fille de nuestro tiempo, que uno se encuentra en las aceras”.

La decisión de Manet de representar a una persona común y corriente en un entorno ordinario es lo que le situó en la vanguardia de los movimientos realista e impresionista. Aunque creía que su obra se asemejaba más al realismo, empezó a trabajar y exponer con los impresionistas en 1868, lo que culminó en una relación con el movimiento que duró toda su carrera.

“Cuando uno lo mira”, comentaba Manet sobre el tema de un cuadro, “y sobre todo, cuando uno aprende a representarlo tal y como lo ve, [es decir,] de tal manera que [causa] la misma impresión en el espectador que en uno mismo”.

 

Olympia hoy

Black models: from Géricault to Matisse at musee d’Orsay - 18/04/2019

Junto con Almuerzo sobre la hierba, Olympia actualmente cuelga en el Museo de Orsay de París. Aunque ha sido una de las obras más destacadas de este museo durante décadas, sigue inspirando nuevos debates y diálogos.

En concreto, el papel de la sirvienta negra—modelada de una mujer llamada Laure—ha pasado a ser el centro de atención. Tras una serie de estudios sobre Laure, el Museo de Orsay la convirtió en el punto central de Modelos negros: de Géricault a Matisse, una exposición a gran escala. Con un enfoque multidisciplinar de un concepto de gran complejidad, Modelos negros exploró el papel de Laure y de otras figuras negras en el arte para ofrecer una mirada inédita a las “cuestiones estéticas, políticas, sociales y raciales, así como al imaginario desvelado por la representación de las figuras negras en las artes visuales”.

 

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Sofía Vargas

Sofía Vargas es redactora en español para My Modern Met. Originaria de la Ciudad de México, es licenciada en Lenguas Modernas y Gestión Cultural por la Universidad Anáhuac. A lo largo de su carrera ha trabajado para varias instituciones culturales y ferias de arte en México. Además de escribir, Sofía es una apasionada de la cocina y dedica su tiempo a desarrollar otras habilidades artísticas, como la cerámica y la ilustración.
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